Hace unos meses, la multinacional estadounidense Lilly anunció una inversión de 175 millones de dólares (153 millones de euros) a ejecutar entre 2026 y 2030 en su planta de producción de Alcobendas (Madrid), una inversión que calificó como extraordinaria porque se sumaba a otra previa anunciada en 2023 (y hasta 2029) de 167 millones de euros. Y vaya si va a resultar extraordinaria, no solo por la suma de las cantidades, sino sobre todo por lo que ahora sabemos que va a representar: cuadruplicará la capacidad actual de la planta de Alcobendas para ampliar e incorporar nuevas líneas de producción, entre ellas la del agonista de GLP1 oral no peptídico orforglipron que la compañía tiene sometido a regulación de la FDA y la EMA, y que posiblemente revolucionará un segmento -el de la diabetes/obesidad- que ya lidera el mercado farmacéutico global con Mounjaro -tirzepatida-, también de Lilly, y su principal competidor, la semaglutida de Novo Nordisk. Así lo explica a este periódico Julio Gay-Ger, presidente y director general del Hub de Iberia de Lilly (España, Portugal y Grecia) desde septiembre de 2025.
"La inversión anunciada el año pasado se va a realizar fundamentalmente entre 2026 y 2028. Si cumplimos con los objetivos, en tres años vamos a tener una nueva planta en Alcobendas que nos va a permitir, como mínimo, cuadruplicar la cantidad producida aquí", aunque la operatividad completa a la que aspira Lilly se logrará para 2030. Mantener la exportación actual de la producción de la planta a 120 países "es nuestro gran objetivo, y es de una complejidad muy significativa, casi como si tuviéramos que construir una planta totalmente nueva de cero, porque vamos a hacerlo al mismo tiempo que seguimos produciendo", afirma. Gay-Ger ilustra la importancia de que parte de la producción de orforglipron se pueda hacer en España por el potencial de un compuesto con importantes ventajas tanto en diabetes tipo 2 como en obesidad respecto a los disponibles en la actualidad. En primer lugar, por tratarse de una molécula pequeña de administración oral, "la capacidad de producción y respuesta a la demanda es mucho mayor que en el caso de los inyectables. Además, el hecho de que sea una molécula no peptídica también constituye una ventaja importante porque contribuye a que su biodisponibilidad sea superior al 70%. Orforglipron va a ofrecer la eficacia de un producto inyectable de GLP1 sin las limitaciones de los inyectables, porque se puede suministrar y escalar mucho más rápidamente y de una manera extremadamente simple".
El papel de España en su proceso de producción será eventualmente en la fase final, "que es probablemente la más complicada", y todas las inversiones anunciadas en Alcobendas "tienen el objetivo final de que se pueda convertir en uno de los centros mundiales de Lilly para esa fase final y empaquetado de orforglipron, para lo que ya estamos testando líneas de producción en la planta". Su aprobación por parte de la FDA se espera para la segunda mitad de 2026, y en la EMA a finales de año.
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