El número dos de la cartera de Mónica García apuesta por agotar la legislatura y que esos nueve meses sirvan para culminar proyectos clave. Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad, confiesa que "a nivel individual, mi objetivo es sacar adelante todo lo posible" y que, de cara al futuro, no va a encabezar propuestas políticas.
Sin embargo, pese a presumir de tener el mejor trabajo del mundo -"que es el de médico de familia"-, ha acumulado mucha experiencia en el área de la gestión. "Mi lugar en el futuro ya no está en el parlamentarismo, sino muy pegado a la sanidad y la salud al 100%, ya sea en la práctica clínica o en políticas de salud en otros niveles".
Pregunta.
Antes de nada, es obligatorio repasar la respuesta a la crisis de Ceuta...
Respuesta.
Respecto a la respuesta, siempre desde un punto de vista sanitario, se trata de entender que son personas jóvenes sin patologías asociadas y cuyo principal motivo de consulta está relacionado con accidentes, lesiones y heridas al inicio, y después las patologías que surgen en un contexto de mayor hacinamiento, falta de higiene y saneamiento. En los últimos días, por ejemplo, se han incorporado tres médicos de urgencias para reforzar el fast track de atención a los pacientes migrantes en situación irregular, justamente para poder dar una atención rápida y en un ámbito diferenciado al de la población ceutí.
P.
Empecemos con el repaso a los proyectos en tramitación. ¿Cuáles saldrán de las Cortes?
R.
Hay dos que de manera muy clara tienen posibilidades: la Ley de Organizaciones de Pacientes (cuyo plazo de enmiendas a la totalidad se cerró el día 9 para pasar a las parciales) y la Ley del Medicamento. Esta última cuenta con tramitación urgente, lo que acorta los tiempos y esperamos que sirva para compensar el trabajo en profundidad que requiere el texto. Además, hay otros dos textos que queremos llevar a debate al Congreso sí o sí para que cada grupo se posicione: la Ley de Tabaco (que se tiene que publicar en el Boletín de las Cortes y cuenta con un apoyo social abrumador) y la Ley de Gestión Pública.
P.
¿Qué ocurre con la Ley de Alcohol o la de Universalidad, que está atascada con prórrogas en el Congreso?
R.
Siempre tuvimos claro que avanzaríamos por la vía que fuera posible. Por eso aprobamos el Real Decreto 180/2026, el cual regula el acceso al SNS y elimina la gran mayoría de las barreras a la universalidad. Además, conformamos una mesa de seguimiento para la aplicación de este real decreto, que tuvo una reunión muy positiva justo antes del verano con CCAA y organizaciones sociales.
P.
Respecto al Estatuto Marco, después de 23 años sin que nadie tocara este tema en profundidad, han propuesto una reforma que ha chocado con todo el estamento médico...
R.
Creemos que no era razonable construir iniciativas paralelas sin asentar primero la actualización del Estatuto Marco. Hemos cumplido con ponerlo sobre la mesa de los parlamentarios y ahora les toca a ellos. El texto busca reconocer beneficios clave: mejoras en la jornada laboral y descansos; que los profesionales de baja (como los facultativos en el caso de las guardias) cobren de manera prorrateada; el reconocimiento global de los embarazos en el sistema de salud; y la exención de la turnicidad nocturna para mayores de 55 años en las profesiones donde se realizan turnos.
"Los residentes dejarán de hacer guardias antes que los médicos"
P.
Con una huelga indefinida de telón de fondo y algunas comunidades autónomas pactando medidas por su cuenta, ¿cómo se conjuga todo en una ley de mínimos nacional para no chocar con las competencias?
R.
Desde el primer momento dijimos que una parte muy importante de las reivindicaciones era competencia de las CCAA. De hecho, al reunirnos con ellas, nos lo recordaban, y muchas están avanzando de forma clara por su cuenta, independientemente de su color político. Además, la jurisprudencia limita la capacidad del Gobierno central para coartar elementos derivados de negociaciones en mesas sindicales o sectoriales a través del Estatuto Marco. Por otro lado, a veces nos encontramos con contradicciones: proponemos guardias de 17 horas con un límite de 45 horas semanales, y los mismos que piden que estas sean voluntarias nos dicen que nuestra propuesta es irreal porque falta personal. Lo que planteamos es un avance real. Con el Estatuto Marco actual se exige la devolución horaria; con nuestra propuesta, si un profesional entra de guardia, libraría el entrante y el saliente, entrando a las tres de la tarde en lugar de a las ocho de la mañana. Hacer cambios globales es difícil, pero no podíamos seguir con pequeños parches en una norma que llevaba 23 años sin tocarse. Ahora la pelota está en el tejado del Congreso.
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