Asegurar una buena comunicación es muy importante para generar confianza y tranquilidad en los pacientes, hasta el punto de que "por mucha medicina que sepas, si no consigues comunicarte adecuadamente con ellos no seguirán tus consejos, con el impacto que eso tendrá en su salud", explica Cristina Sánchez, directora de proyectos académicos de CTO y residentados internacionales.
La cuestión es que "lamentablemente no tenemos esta asignatura en la facultad y no nos queda más remedio que aprender mientras ejercemos", indica Sánchez.
En una línea similar se pronuncia, Jesús Corres González, director científico y docente de PROMIR, quien destaca que la comunicación influye tanto en el proceso formativo como en el bienestar del residente. "Y es importante recordar que es una de las competencias fundamentales a adquirir durante la residencia, tanto la comunicación con los demás profesionales sanitarios como con los pacientes. Un profesional que no sabe comunicarse de forma adecuada con su entorno y con los pacientes nunca podrá ejercer su profesión de forma adecuada", asevera.
El primer consejo de Sánchez es "ser siempre sincero; cuando no sepas algo, puedes decirlo, siempre añadiendo un mensaje tranquilizador, mostrando que aunque dudes entre varios diagnósticos, tienes un plan para saber qué le sucede a tu paciente".
Dar malas noticias
Con respecto a la trasmisión de las malas noticias, Sánchez recomienda hacerlo de forma progresiva, según el paciente vaya demandando la información "y de nuevo dejando un plan a corto plazo. Por ejemplo, cuando un paciente oye la palabra tumor se le van a pasar mil cosas por la cabeza; el hecho de contar con un plan a corto plazo puede ayudar mucho a no pensar en más cosas".
También en lo que a la relación con el paciente se refiere, Patricia Andrés Ibarrola, colaboradora docente de la academia MIR Asturias, destaca la relevancia de la información contenida en la historia clínica y del relato del paciente para resolver de la mejor forma posible su problema de salud, y para ello recomienda "realizar de entrada preguntas abiertas y dejar que se explique, sin cortarle. Es fundamente escuchar y observar lo que trasmite no solo con sus palabras sino también con sus gestos y su actitud".
Patricia Andrés recuerda asimismo la conveniencia de tratar de averiguar hasta dónde quiere saber el paciente sobre su enfermedad y también lo que desea que sepa la familia, "sin dar nada por hecho previamente".
Uno de los mejores consejos que Sánchez considera que puede ofrecer es "escuchar mucho a los residentes mayores y adjuntos, para irse empapando de las formas con las que uno más se identifique y las que más le gustaría recibir".
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