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lunes, 13 de julio de 2026

XX Jornada MEDES «Salud de la comunicación en salud» (II). La IA y la ciencia: retos, buenas prácticas y soluciones

Fernando Navarro
Fernando Navarro
| Firma invitada: José Ramón Zárate

La segunda sesión de la XX Jornada Medes, moderada por Elea Giménez Toledo, estuvo dedicada a los nuevos desafíos planteados por la IA en relación a la elaboración de propuestas de proyectos, la integridad en la investigación, la propiedad intelectual, el concepto de autoría, los sesgos o la percepción pública de la ciencia. ¿Es posible garantizar la veracidad de los procesos y resultados? ¿Cómo se vela por la integridad, la ética y la legalidad en la investigación? ¿Cómo se discierne entre lo creado por los humanos y lo creado por las máquinas? ¿Es posible evitar los sesgos? ¿Cómo se modifica el concepto de autoría? ¿Qué consecuencias tienen todos estos cambios en la propiedad intelectual?

Jordi Camí, catedrático emérito de la Universidad Pompeu Fabra, director del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona y presidente del Comité Español de Ética de la Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación, se mostró muy crítico con respecto a la situación actual de la publicación biomédica, y no solo por culpa de la IA. «Antes de la IA, ya estaba herida de muerte. Perdió su razón de ser original a finales del siglo pasado debido a su mercantilización, luego por la digitalización y por la entrada de nuevos actores, como China, con producciones de calidad dudosa. Hay que reconfigurarla».

Iris Uribesalgo, responsable de políticas en EU-LIFE, insistió en la necesidad de superar los sesgos de la IA y de defender la diversidad epistémica, con enfoques multidisciplinares, dentro de un riquísimo contexto europeo de idiomas y culturas, con sus veintisiete realidades diferentes.

En esta línea, Antonio Muñoz Vico, socio del Departamento de Propiedad Intelectual de Garrigues, confirmó que «Europa intenta transmitir sus valores en las normas que aprueba, y es cierto que siempre existe una visión humanista, de protección de los ciudadanos, y de intentar evaluar los riesgos que presentan las nuevas tecnologías». Se refirió después a la ley europea de inteligencia artificial que entrará en vigor a finales de este año, con sus obligaciones de transparencia y su código de buenas prácticas, y precisó que, en el ámbito científico, cuando apareció el big data y el machine learning, no hacía falta pedir permiso a los autores o propietarios de los artículos, salvo que se invocara la reserva de derechos. Ante esta tensión entre los usos que se están haciendo y la remuneración que podría corresponder a los centros de derechos y propiedades intelectuales, hay que reequilibrar y repensar cuáles son los incentivos adecuados, también desde el punto de vista de la propiedad industrial, de las patentes que se generen en el sector biomédico».

En un arrebato nostálgico, Camí recordó que «los científicos aceptamos ceder de por vida los derechos de autor de todo lo que publicamos ya en los años cincuenta o sesenta del siglo pasado. El mundo de la ciencia es muy especial porque es el único que hace el producto y lo cede gratuitamente».

Y en medio de la avalancha de publicaciones, del terreno inhóspito de la ciencia abierta y de la eclosión de la IA, Uribesalgo habló de la continua necesidad de actualizar las guías europeas en estos ámbitos y de defender cierta soberanía continental en la IA. «Hay que establecer políticas internas claras, conocer los límites y posibilidades de la IA, y formar responsablemente a los usuarios. Se necesita, en fin, una transformación organizativa, con alianzas multidisciplinares para avanzar juntos, y un cambio en las evaluaciones científicas, en las métricas aplicadas, que en parte justifica la Coalición para la Mejora de la Evaluación de la Investigación (CoARA), surgida con el apoyo de la Comisión Europea con el objetivo de promover políticas de evaluación más precisas y justas».

Tal y como se desarrollan los avances, Camí ironizó con que a lo mejor dentro de poco haya que indicar que «este trabajo ha sido realizado íntegramente de modo artesanal. El autor físico, inviolable, ahora se encuentra con trabajos fraudulentos, incluso a su nombre, con citas falsas y con secuestros de identidad. Y encima, el sistema de publicación y de revisión por pares está a punto de quebrar, contaminado y degradado. Hay que repensar la búsqueda del talento, los espacios de experimentación y hasta los programas de doctorado». Y terminó dictaminando la caída de dos dogmas científicos amenazados: el de la trazabilidad y el de la reproducibilidad.

Premios MEDES 2026

Izquierda: Ingrid Cobos y Paula Torres, Proyecto OncoTRAD II de la Universidad de Córdoba. Derecha: Hugo Brik, presidente de Editorial Médica Panamericana.
Izquierda: Ingrid Cobos y Paula Torres, Proyecto OncoTRAD II de la Universidad de Córdoba. Derecha: Hugo Brik, presidente de Editorial Médica Panamericana.

Antes de comenzar, ya por la tarde, la tercera sesión de la jornada, se entregaron los Premios MEDES (Medicina en Español) 2026. El premio a la mejor iniciativa en el fomento del uso del español para la divulgación del conocimiento biomédico correspondió al proyecto OncoTRAD IIDiccionario accesible para pacientes oncológicos y Cuidar con las palabras: guía de lenguaje claro para textos biosanitarios, presentado por Paula Torres, profesora, e Ingrid Cobos, catedrática de traducción e interpretación, ambas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba. El jurado destacó su carácter «interdisciplinar y pionero de lenguaje claro en medicina que mejora la accesibilidad a la información médica en español sin renunciar al rigor científico». Su objetivo es adaptar el lenguaje relacionado con el cáncer para pacientes, familiares y público infantil mediante materiales divulgativos, infografías y recursos gráficos.

Asimismo, el proyecto Knowing Neurons (Divulgando neurociencia en español) ha resultado finalista en la categoría de mejor iniciativa. Lo presentó Rocío Bartolomé en representación del grupo Knowing Neurons de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). El jurado valoró «la solidez de su metodología, que implica a los estudiantes en el proceso de revisión y edición de los textos, y su contribución a la transferencia social del conocimiento científico en nuestra lengua».

Por otro lado, el premio a la mejor institución destacada en la promoción del español como lengua del conocimiento biomédico recayó este año en la Editorial Médica Panamericana, que, como apuntó el jurado, «desde hace más de setenta años, pone el conocimiento biomédico aplicado a las ciencias de la salud al alcance de estudiantes, residentes y especialistas. Con más de tres mil títulos publicados y presencia en los veintidós países hispanohablantes, se ha convertido en una editorial referente en la formación, la investigación y la docencia biomédica en español, contribuyendo así a consolidar nuestra lengua como vehículo de transmisión del conocimiento médico y científico». Su presidente Hugo Brik, acompañado por los académicos de la Real Academia Nacional de Medicina Eduardo Díaz Rubio, José Miguel García Sagredo y Antonio Campos, resumió al recoger el premio la larga historia de la editorial, desde Buenos Aires a Madrid, con un catálogo en el que han colaborado 28.000 profesionales españoles y que compite con las mejores editoriales médicas anglosajonas.

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José Ramón Zárate es periodista biosanitario, creador del Laboratorio del lenguaje y subdirector de Diario Médico en la etapa 1994-2021.

Continúa en: «XX Jornada MEDES “Salud de la comunicación en salud” (y III). Lenguaje claro en la comunicación médico-paciente»

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