En medio de un ambiente altamente obesogénico, que atrapa a la infancia en una espiral de sedentarismo y alimentación hipercalórica y poco sana, conviene recordar que la obesidad es multifactorial y la genética también juega un papel primordial. La identificación de los genes implicados en el apetito y la saciedad está dando paso a una nueva era en el tratamiento de la obesidad infantil, con terapias dirigidas directamente a la causa del hambre extrema que se manifiesta desde los primeros meses o años de vida.
Según el Estudio Aladino 2023, la prevalencia de obesidad en la población infantil española de 6 a 9 años se sitúa en el 15,9%. Este resultado representa una leve mejora respecto a la edición anterior de 2019, cuando alcanzaba el 17,3%. El informe también revela que el 36,1% de los escolares analizados presentaban exceso de peso, siendo el sobrepeso del 20,2%. "Hemos tenido unos años en los que ha habido un crecimiento considerable", expone a DM Jesús Argente, académico de número de Pediatría de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) y jefe de Servicio de Pediatría y Endocrinología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid. "Junto con el Reino Unido, somos los dos países de Europa donde más han aumentado el sobrepeso y la obesidad infantil". En la actualidad se aprecia "una situación de estabilización", pero hay estudios recientes que indican que hasta "el año 2050, presumiblemente, la obesidad infantil en España tendrá un nivel elevado".
Ante este panorama, se impone la adopción urgente de medidas eficaces apoyadas en la evidencia científica. Una de las áreas de investigación en las que más se ha avanzado en los últimos años es la de la obesidad genética. Se calcula que en torno al 40-70% del riesgo de desarrollar obesidad es de carácter genético y se presenta como un continuo de espectros clínicos que van desde la obesidad común (poligénica) hasta formas raras de inicio temprano (monogénica/sindrómica), que representan hasta un 13% de los casos en Europa.
En concreto, ha cobrado especial relevancia el estudio de los genes de la vía leptina-melanocortina, que regula el hambre, la saciedad y el gasto energético. Como explica Argente, que es uno de los autores de una revisión sobre obesidad genética infantil publicada recientemente en Trends in Endocrinology & Metabolism, "desde que se descubrieron a finales del siglo XX la leptina y la grelina, hemos sabido cómo se regula el apetito y la saciedad en el ser humano". Gracias a ese conocimiento se empezaron a estudiar los genes involucrados en la vía leptina-melanocortina y se fueron "descubriendo mutaciones en los genes de la leptina, su receptor, la melanocortina y PSCK1". Ese fue el punto de partida para la identificación de nuevos genes: "En el momento actual estamos estudiando en torno a unos 100 genes, 50 de los cuales tienen una relación directa con la patología humana".
via Noticias de diariomedico.... https://ift.tt/VLq4yd3
No hay comentarios:
Publicar un comentario