MIR
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Formación especializada
No son las 8.00 aún y en el área quirúrgica, en una pequeña sala, se repasa el parte de ese día: para comenzar la jornada, una intervención de cáncer de páncreas, una de las cirugías más complejas. Es una paciente desestimada en otro centro por alta complejidad, a la que harán un Whipple (extirparle parte del páncreas, parte del duodeno y la vesícula biliar). Hasta el final de la cirugía no sabrán cómo ha ido. A las 8.15 ya hay en torno a 8-9 personas en el quirófano preparando y anestesiando a la paciente, como en una coreografía ensayada. Una de esas personas es Pablo Martínez, residente de cuarto y último año (R4) de Anestesiología en la Clínica Universidad de Navarra (CUN).
Entre cables, monitores e instrumentos varios, va preparando la vía aérea y pensando en todas las posibles complicaciones. "De R1 no se espera de ti nada y todo es supervisado, pero ya de R4 vas a salir al campo en breve y te tienes que meter un poco en la situación de '¿cómo sería si yo estuviera solo?'", explica. "Tienes que llegar al quirófano pronto, prepararte muy bien al paciente y todas las complicaciones que puedas tener: 'Y si el cirujano corta lo que no hay que cortar, ¿dónde tengo la sangre o un tubo o lo que sea rápido?'. Lo tienes que tener todo muy pensado, la anestesia es ir por delante siempre. No puede llegar de repente un imprevisto porque ya vas por detrás y lo pasas mal".
Pablo, que estudió en la Universidad Autónoma de Madrid, es uno de esos residentes que a base de horas, guardias y vocación mantiene el sistema 24/7. Lejos quedan ya los días de R1, cuando aterrizó sin tener "ni idea de nada", y aunque ha evolucionado mucho desde que llegó, confiesa que con los niños lo pasa peor. "Son un poco más complicados de anestesiar, todo es inmaduro y pequeño, la vía aérea es mucho más sensible... y no puedes cometer ningún error. Siempre tienes responsabilidad, pero mucho más en estos casos porque nadie entiende que un niño vaya al hospital y luego no vayan bien las cosas. Tu margen de error es cero". "Similar con las embarazadas", señala.
Él es uno de los 160 MIR que tiene la CUN. Aunque se trata de un centro privado, desde 2023 funcionan como cualquier hospital público en relación con los MIR, ya que se eliminó la conformidad previa que le daba potestad a algunos centros privados para elegir a sus residentes. Su tamaño mediano y su carácter "familiar", como lo definen muchos residentes, hace que estos se conozcan todos entre sí y formen una especie de comunidad. La Clínica ha abierto sus puertas a este periódico para acompañar a muchos de esos mires en una de sus jornadas.
Apenas son las 9.00 y en quirófano sigue el movimiento incesante de enfermeras, instrumentistas, residentes, algún alumno de grado que está de observador y los adjuntos de Cirugía General -al menos dos-, junto al residente de último año, Lucas Sabatella, malagueño hijo de una argentina y un italiano. Estudió en la CUN y empezó la carrera queriendo ser cardiólogo, aunque descubrió la cirugía y supo que era lo suyo. "Estoy seguro de que haciendo otra cosa no sería feliz".
Otro aspecto que sumó para Lucas es el buen ambiente de este departamento. "Incluso intentamos cuadrar horarios para comer todos juntos". Además de su rol clínico, este R5 es jefe de residentes y como R (residente) mayor tiene una labor de enseñanza y supervisión para los residentes pequeños. Les asigna un rol, teniendo en cuenta en qué punto se encuentra cada uno y sus habilidades: "Hay que valorar las necesidades del departamento frente a la formación, aunque suele primar la segunda". El R5 explica que si es necesario para que el residente se pueda ir a una cirugía que le conviene, un adjunto se queda de ayudante en una intervención. "No les importa bajarse al barro ni se les caen los anillos por tener que estar ayudándote y no operar. Te van enseñando cada paso del camino y aprendes de los mejores desde el principio porque este departamento tiene algunos excelentes exponentes en su campo. Y, además, aprendes en cirugía programada, no en la Urgencia, que es todo corriendo y con nervios".
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Rocío R. García-Abadillo Profesión Anestesiología y Dolor Oncología Cirugía General y del Aparato Digestivo Oncología-Radioterápica Off
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