Picaduras de insectos, insuficiencia renal aguda, accidentes de tráfico, úlceras por presión, erupciones cutáneas, varices, trastornos por consumo de cannabis, heridas por arma de fuego… y hasta 33 diagnósticos distintos son motivo de la atención urgente durante los periodos de calor extremo, según una investigación publicada esta semana en Science Advances.
Los médicos de urgencias y emergencias son "los especialistas que primero detectan las consecuencias sanitarias de las transformaciones ambientales y sociales, el observatorio donde se hacen visibles". Así lo asevera Beatriz Rodríguez, facultativa de urgencias del Hospital Universitario Infanta Leonor (Madrid) en un artículo publicado recientemente en Revista Española de Urgencias y Emergencias en representación del Grupo One Health SEMES. "Atendemos las descompensaciones asociadas a temperaturas extremas, los efectos de incendios e inundaciones, los rescates en entornos naturales cada vez más hostiles, las enfermedades emergentes o los problemas de salud mental derivados de crisis ambientales y sociales". Todos ellos constituyen "fenómenos que hasta hace pocos años podían considerarse excepcionales", pero que actualmente "forman ya parte creciente de la actividad asistencial cotidiana".
Cuando se evalúan los efectos del calor sobre la salud humana en toda su amplitud, considerando tanto las consecuencias directas como las indirectas, eventos como los golpes de calor o la deshidratación son las patologías más evidentes porque se asocian fácilmente al aumento de las temperaturas, pero representan solo una parte de la realidad. Los profesionales de urgencias atienden un número creciente de patologías durante los periodos en los que más suben los termómetros.
Los autores del nuevo estudio estadounidense estiman que, dado que las olas de calor son cada vez más frecuentes, sus hallazgos podrían ayudar a los sistemas de atención sanitaria a reconocer mejor la carga total de las enfermedades relacionadas con el calor y planificar la asistencia.
El trabajo evaluó la conexión entre el calor extremo y más de 900.000 urgencias atendidas en Chicago en los meses estivales entre 2011 y 2023. Se empleó un enfoque derivado de la genómica, denominado estudio de asociación generalizada del calor (HWAS), que mejora la caracterización clínica de la morbilidad por este motivo.
Agresividad, intoxicaciones y mucho más
Uno de los autores del estudio, Daniel Horton, investigador de la Universidad Northwestern, pone como ejemplo la asociación entre aumento de las temperaturas y accidentes de tráfico: "Cuando hace calor, el cuerpo y la mente se estresan, lo que puede constituir una distracción o un factor agravante y podría provocar más accidentes". De hecho, no es un hallazgo nuevo, ya que "investigaciones previas han demostrado que, cuando las personas se exponen a calor extremo, suelen actuar de forma más agresiva, por lo que esto podría estar influyendo en este caso".
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