El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Málaga ha condenado al Servicio Andaluz de Salud (SAS) por mala praxis médica en la atención prestada a una mujer en el Servicio de Traumatología del Hospital Universitario Virgen de la Victoria (Málaga), tras sufrir una grave lesión de codo que derivó en múltiples intervenciones quirúrgicas y la implantación de una prótesis total. La sentencia, dictada el 22 de diciembre de 2025, condena a la Administración a indemnizar con 69.235,19 euros a la paciente.
Los hechos se remontan al 12 de junio de 2017, cuando la paciente, de 57 años y varias enfermedades de base, sufrió una caída accidental en su domicilio, golpeándose el codo derecho y la rodilla izquierda. Ese mismo día acudió al servicio de Urgencias del Hospital de Málaga, donde le realizaron una radiografía y diagnosticaron una luxación del codo sin fractura.
Según recoge la resolución judicial, que admite el recurso del abogado de la paciente Damián Vázquez Jiménez, colaborador de la Asociación el Defensor del Paciente, al señalar que en las radiografías realizadas en Urgencias "ya mostraban fractura marginal de la cabeza radial, lo que implicó un error de diagnóstico y una reducción inadecuada".
Triada terrible del codo
El 19 de junio, la paciente volvió a Urgencias por dolor y un hematoma en la mano, donde se hizo una revisión de las radiografías y se rectificó el diagnóstico. La paciente presentaba fractura de borde anterior de cabeza del radio derecho con desplazamiento. Se cometió a más pruebas para confirmar la fractura y, finalmente, le diagnosticaron la llamada "tríada terrible del codo", una lesión grave e inestable que combina luxación, fractura del radio y fractura de la apófisis coronoides del cúbito.
De este modo, el juzgado considera acreditado que existió un error diagnóstico inicial y una infracción de la lex artis, al no detectarse la fractura desde la primera radiografía -cuando estaba ahí-, lo que impidió una intervención temprana de la zona, como hubiera sido lo acertado. Además, se reprocha al servicio de salud que se realizó una inmovilización insuficiente y una demora injustificada de 24 días en la intervención quirúrgica definitiva, realizada finalmente el 6 de julio de 2017.
En dicha intervención se implantó una prótesis de cabeza radial y se procedió a la estabilización del codo, pero la evolución posterior fue desfavorable, con desplazamientos de la prótesis, dolor persistente e inestabilidad articular. A lo largo de los meses siguientes, la paciente fue sometida a nuevas cirugías, incluyendo la retirada de material, la descompresión del nervio cubital y, finalmente, la implantación de una prótesis total de codo en junio de 2018.
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