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miércoles, 9 de septiembre de 2026

Ceuta: una emergencia social que acaba en Urgencias

Medicina Urgencias
Rosalía Sierra
Crisis migratoria

Desde hace más de 40 días, cuando comenzó la llegada de inmigrantes a la ciudad autónoma, en el Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta el problema ya no cabe en una cifra, aunque la cifra ayude a dibujarlo: más de 350 pacientes al día frente a un volumen habitual de unos 200. La presión no llega en oleadas y desaparece después. Permanece.

"Es muy intenso", resume Susana Ascaso, médica de Urgencias del centro. Lo que explica a continuación tiene menos que ver con una fotografía puntual que con una asistencia que se ha convertido en un flujo continuo. Pacientes que llegan con heridas, infecciones o heridas sobreinfectadas; personas con enfermedades crónicas descompensadas; lesiones antiguas; problemas derivados de permanecer durante semanas en la calle. Y, junto a todo eso, necesidades mucho más elementales que en otro contexto probablemente se resolverían fuera del hospital.

La diferencia, explica, no está únicamente en cuántas personas llegan, sino también en cómo llegan. "No solo en cuestión de número", señala. Entre los migrantes atendidos hay muchos jóvenes y, en términos generales, personas sin grandes problemas de salud previos. Pero también hay diabéticos, pacientes con epilepsia y personas con lesiones u operaciones antiguas realizadas en Marruecos que consultan por dolor o complicaciones.

La calle añade otra capa. El calor, la falta de higiene, una alimentación irregular y la ausencia de un lugar donde descansar o cuidar una herida convierten problemas aparentemente menores en problemas asistenciales. En las inmediaciones del hospital se ha habilitado un asentamiento, a unos cien metros del centro, pero la médica relata que parte de las personas permanecen fuera por falta de espacio. La demanda, cuenta, se mantiene desde la mañana hasta la noche.

Es ahí donde la frontera entre el problema social y el sanitario empieza a desdibujarse. Una herida necesita curas. Una enfermedad crónica necesita seguimiento. Una persona que no tiene dónde guardar medicamentos como la insulina, descansar o mantener unas condiciones mínimas de higiene tiene más dificultades para resolver por sí misma cuestiones que, para quien dispone de una vivienda, forman parte de la vida cotidiana.

El enfermero Alejandro Artero lo resume desde otro ángulo: la sobredemanda no procede solamente de pacientes con patologías graves. También hay personas que acuden porque carecen de los recursos básicos para atender una dolencia fuera del hospital. El resultado es una atención constante por heridas infectadas, problemas relacionados con las condiciones de vida y otras necesidades que terminan desembocando en el sistema sanitario.

Una segunda puerta 

El hospital ha intentado ordenar este flujo creando un circuito específico para los migrantes. La solución es tan improvisada como reveladora: una antigua sala de custodia, utilizada anteriormente para pacientes detenidos, personas violentas o pacientes psiquiátricos inestables, se ha convertido en espacio de triaje.

Enfermeras en el Hospital de Ceuta: "En urgencias estaban desbordados", Las asistencias sanitarias a migrantes en Ceuta tras la entrada masiva se elevan a 1.149 actos , "En Ceuta tenemos las guardias peor pagadas de toda España"
Allí una enfermera pregunta por el motivo de consulta y clasifica a los pacientes. Algunos permanecen fuera y son atendidos allí mismo cuando hay un m
Más de 350 pacientes al día ponen al límite a las Urgencias de Ceuta, donde las condiciones de vida y la falta de recursos trasladan al hospital una emergencia social. Off Rosalía Sierra Profesión Profesión Off

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