La sección de Cirugía Cardiaca Infantil del Hospital 12 de Octubre tuvo que enfrentarse el pasado mes de febrero a un auténtico maratón de cirugías: tres bebés en situación de riesgo vital en otras tantas comunidades autónomas (Madrid, Castilla-La Mancha y Castilla y León). No es algo que suceda todas las semanas; ni siquiera todos los meses o en años. "No nos había pasado nunca", comenta a DM Lorenzo Boni, jefe de Sección de Cirugía Cardiaca Infantil del hospital madrileño. Coordinación y compromiso profesional fueron las claves del éxito.
Los cuatro cirujanos que componen la sección suelen programar una única cirugía diaria y, como mucho, alguna otra intervención más sencilla, como una herida quirúrgica. Para el miércoles 18 de febrero tenían programada una cirugía compleja de un bebé de 10 meses que ya había sido operado al nacer pero había que someterlo a una nueva cirugía para alcanzar la corrección completa. Padecía una doble salida del ventrículo derecho y, además, una comunicación intraventricular no relacionada. "Esta cirugía dura unas 6 o 7 horas", expone Boni.
Dos días antes de esta intervención el jefe de sección recibió un aviso del Hospital Universitario de Toledo, solicitando la intervención de una gran prematura nacida en la semana 24 de gestación con un peso de 600 gramos, que presentaba un ductus arterial permeable. “Esta cirugía se puede programar, pero con un margen de pocos días porque es urgente”, aclara el cirujano. "Suele tener un buen resultado, porque estamos acostumbrados a ella, pero es una cirugía muy delicada que debe llevar a cabo personal entrenado y especializado", añade.
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