Una dieta rica en grasas y azúcares durante los primeros años de vida puede provocar cambios duraderos en la forma en que el cerebro regula la alimentación, incluso cuando se suspende la dieta poco saludable y se normaliza el peso corporal, acaban de descubrir investigadores de APC Microbiome, Instituto de Investigación referente de la University College Cork (UCC), en Irlanda.
Esta nueva investigación, que ha contado con profesionales de la Universidad de Sevilla, en España, destaca el impacto a largo plazo de esta exposición temprana, demostrando que el consumo frecuente de alimentos ricos en energía y pobres en nutrientes en la infancia puede moldear las preferencias y establecer patrones de alimentación poco saludables que persisten hasta la edad adulta.
La contrapartida es, por tanto, que una alimentación saludable, también a edad temprana, parece influir durante toda la vida mejorando la salud en general, así como que intervenciones sobre la microbiota pueden restaurar las alteraciones inducidas por dietas grasas y azucaradas.
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