Hay una información ignorada (u oculta) porque no se puede extraer de plataformas digitales pero que resulta relevante para saber si un equipo de atención primaria está realmente bien dotado de recursos humanos (más allá de los cupos, volumen de crónicos y frágiles o nivel socioeconómico de la población de referencia) y si sus miembros trabajan en buenas condiciones, sin excesiva presión ni estrés: la complejidad asistencial (clínica, emocional y comunicativa) percibida por el médico de Familia. Esa complejidad depende de muchos factores: los conocimientos y experiencia del propio profesional para afrontarla pero también el tiempo asignado por paciente y el perfil o características de cada uno de ellos.
Es un indicador muy poco estudiado pero un grupo de médicos de Familia de Cataluña, de forma voluntaria y "artesanal", lleva años recogiendo datos al respecto que ya han formado parte de artículos e, incluso, de una tesis doctoral.
Ese grupo de médicos, miembros de hasta 30 equipos de atención primaria, forma parte del Observatorio de Medicina de Familia del Maresme (OMFaM, dedicado a recoger y a analizar datos que no se pueden extraer desde ninguna aplicación y que sólo puede explicar el propio profesional), promovido por la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (Camfic) y el Institut d’Investigació en Atenció Primària de Salut Jordi Gol (IDIAP Jordi Gol). Recientemente han publicado en BMC Primary Care un estudio en el que analizan la evolución de la complejidad asistencial percibida por ellos entre 2019 (año previo al del inicio de la pandemia de covid-19) y 2022.
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