Lali, vecina de un pueblo cercano a Zaragoza de 79 años, llegó a la farmacia de Margot Roig por un dolor que le provocaba lipedema en las piernas. Había pasado por diversos nutricionistas que le recomendaban eliminar las legumbres de su dieta, una restricción incorrecta que le hizo fracasar los tratamientos dietéticos. Las legumbres volvieron a su vida gracias a Roig, farmacéutica y nutricionista, que le cambió la vida.
El principal problema de Lali no era el peso, sino el riesgo cardiovascular que la paciente no percibía. Gracias al abordaje integral, con derivación al médico incluida, este riesgo se redujo cerca de un 50%: "Podemos transformar un motivo de consulta", explica Roig.
Este es uno de los casos explicados este jueves, de primera mano, en el I Congreso Nacional Sefync, organizado en Toledo por la Sociedad Española de Farmacéuticos y Nutricionistas Comunitarios (Sefync), constituida en 2022 de la mano de Jesús Gómez, presidente y fundador. El objetivo de esta sociedad es mostrar cómo "a través del conocimiento científico implantamos servicios profesionales farmacéuticos asistenciales (SPFA) de nutrición en la farmacia comunitaria".
"El servicio profesional farmacéutico asistencial de nutrición en la farmacia permite ampliar la mirada" (Margot Roig)
En el caso de Lali, aunque acudió inicialmente por el dolor y el exceso de grasa acumulada en las piernas asociado al lipedema, consiguió reducir masa grasa manteniendo la masa muscular. Además, se incorporó trabajo de fuerza dentro del plan terapéutico.
"Ese fue uno de los principales aprendizajes del caso. Lali acudió por el dolor en las piernas, pero el SPFA de Nutrición permitió ampliar la mirada, detectar necesidades que desconocía y acompañarla en un abordaje integral mediante la coordinación con otros profesionales y la utilización de hojas de derivación para valoración terapéutica", apostilla Roig.
"El objetivo de la intervención era mejorar su salud y ganar años de vida. Presentaba hipertensión arterial e hipercolesterolemia y seguía tratamiento farmacológico, aunque existían sospechas de falta de adherencia terapéutica. Por ello, fue incorporada al servicio", detalla. De hecho, así fue. Se comprobó falta de adherencia de olmesartan y rosuvastatina, "porque se le olvidaba. Con ponerse una alarma en el móvil, ya fue adherente".
Mientras se evaluaba una posible derivación para valoración terapéutica, se inició una intervención nutricional basada en la dieta mediterránea y se incorporó ejercicio físico a partir de la segunda consulta. Posteriormente, con semaglutida inyectable, logró perder 9,4 kilos en seis meses.
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