La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo ha distinguido con el Premio Nobel de Medicina y Fisiología a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos en optogenética, que "han abierto una nueva era en Neurociencias".
Mediante la optogenética, señala la Academia sueca, los investigadores premiados han abierto un camino para conocer el funcionamiento del cerebro, de forma que "han logrado identificar los circuitos neuronales que controlan recuerdos, sentimientos y comportamientos específicos relevantes para los trastornos neurológicos y psiquiátricos".
"La optogenética ha transformado radicalmente nuestra comprensión del cerebro", ha subrayado el jurado.
La forma en que el cerebro regula las emociones, los comportamientos y las funciones corporales ha sido un misterio durante mucho tiempo. De hecho, pese a que en el siglo XX se empezó a a estudiar las áreas del cerebro relacionadas con diferentes funciones, los métodos empleados no permitían demostrar relaciones de causa y efecto. La imagen que esas investigaciones elaboraron del cerebro era como un mapa esquemático, repleto de interrogantes e incógnitas. Sin embargo, ahora, todo esto está cambiando gracias en gran parte al trabajo de Deisseroth, Hegemann y Nagel, señala la Academia sueca.
«La optogenética ofrece oportunidades para mapear el cerebro de una manera con la que antes solo podíamos soñar», ha señalado Per Svenningsson, presidente del Comité Nobel de Fisiología o Medicina en un comunicado.
Como tantos descubrimientos importantes, todo empezó con un hallazgo de ciencia básica. Tras muchos años estudiando cómo un alga unicelular, llamada Chlamydomonas, era capaz de nadar hacia una fuente de luz, a principios de los 2000, Peter Hegemann consiguió identificar, junto a Georg Nagel, una proteína en el alga, la canalrodopsina, con unas propiedades únicas. Así, comprobaron que esta proteína permitía al alga abrir un canales iónicos cuando se exponía a la luz , de modo que era capaz de generar un impulso eléctrico.
Posteriormente, los investigadores descubrieron que, independientemente de la célula en la que introdujeran la proteína, esta adquiría sensibilidad a la luz.
Por su parte, Karl Deisseroth introdujo el gen de la canalrodopsina en células nerviosas de ratas. Al iluminar las células con luz azul, logró desencadenar una señal nerviosa. Publicó este avance en 2005. Dos años más tarde, logró que este interruptor para células nerviosas controlado por luz funcionara en el cerebro de ratones vivos. De ese modo, se abrió la puerta a encender o apagar circuitos cerebrales concretos a través de la luz.
Este método para controlar señales nerviosas mediante luz se denomina actualmente optogenética y ha adquirido rápidamente repercusión mundial. Mediante la optogenética, los investigadores han logrado identificar circuitos neuronales que regulan recuerdos, sentimientos y comportamientos específicos relacionados con trastornos neurológicos y psiquiátricos. Además, en el ámbito de la medicina clínica los investigadores están empleando este método para intenter restaurar la visión en personas con discapacidad visual.
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