En los últimos días antes del examen MIR, EIR o FIR, muchos opositores sienten que la presión y los nervios se intensifican y que concentrarse se vuelve más difícil. Sin embargo, expertos en preparación académica que trabajan de forma habitual con estos estudiantes coinciden en que, en esta fase final, la calidad del estudio y la gestión del foco mental pesan más que la acumulación de horas repasando los apuntes.
Para ello, hay una recomendación común: planificar con precisión los últimos días, estableciendo un calendario de repasos cortos y específicos, apoyados en esquemas que refuercen seguridad sin generar sobrecarga, en lugar de intentar asimilar contenidos nuevos a última hora. Esta estructura reduce la ansiedad porque permite centrar la atención en los temas que dominan y en lo que consideran más relevante, lo que favorece tanto la confianza como la concentración.
Desde el ámbito de la psicología, se destaca que ajustar la estrategia de estudio los días previos a la prueba mejora la retención y evita que el estrés de última hora comprometa el rendimiento el día de la oposición. En este sentido, desde PROMIR destacan el papel del tutor coach y del equipo de soporte, que trabajan de forma coordinada para que el alumno no se sienta solo en ningún momento. Este acompañamiento emocional, académico y organizativo marca una diferencia relevante en un proceso tan exigente.
Elisa Lucas, coordinadora académica, explica que “muchos alumnos llegan a tener una relación cercana, incluso de amistad, con el equipo de tutores, y su acompañamiento resulta clave en los días previos al examen”. Además, señala que estos equipos se centran en hacer un refuerzo intensivo, focalizándose en temas de alta rentabilidad, para optimizar el tiempo disponible.
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