Cuando comemos, nuestro cuerpo convierte las calorías adicionales, especialmente las provenientes de carbohidratos, azúcar, grasas y alcohol, en triglicéridos, un tipo de grasa o lípido que el organismo almacena en sus células grasas como combustible energético para obtener energía entre comidas.
Pero, ya es conocido, el exceso de grasa corporal puede ser peligroso, causando una afección conocida como hipertrigliceridemia que aumenta significativamente el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y pancreatitis. Por eso, se recomienda universalmente adoptar hábitos de vida saludables en cuanto a dieta y ejercicio, aunque los casos más graves requieren medicación.
Mantener bajo control los niveles de grasa ensangre depende de un equilibrio preciso. El hígado y el intestino liberan partículas de grasa al torrente sanguíneo, mientras que las enzimas trabajan para descomponerlas y eliminarlas. Cuando la producción de grasa supera la depuración, los triglicéridos se acumulan, lo que propicia enfermedades metabólicas como la dislipidemia, la pancreatitis aguda y la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD).
Luz a un dilema
Uno de los interruptores maestros de este sistema es una proteína llamada Receptor X del Hígado o LXR, que controla varios genes que participan en la producción y el manejo de las grasas. Cuando el LXR está activo, los triglicéridos y el colesterol tienden a aumentar. Reducirlo mediante medicamentos parece prometedor, pero como el LXR también participa en las vías protectoras del colesterol en otras partes del cuerpo, bloquearlo en todas partes podría ser más perjudicial que beneficioso. Este dilema ha frenado el avance en este campo durante años.
Ahora, científicos de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL), en Suiza, dirigidos por Johan Auwerx, del Instituto de Bioingeniería de la citada escuela, y Mani Subramanian, de la biotecnológica OrsoBio, en California, Estados Unidos, han abordado este problema con un compuesto administrado por vía oral que puede reprimir la actividad de LXR específicamente en el hígado y el intestino para reducir los triglicéridos sin alterar las vías protectoras del colesterol del organismo. Según los datos publicados en Nature Medicine, el estudio es el primero de este tipo que se prueba en humanos.
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