"Cuando la intervención en atención primaria no es suficiente o el paciente presenta un trastorno mental grave, se recurre a la atención especializada". Así lo señala la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) en su Guía de Atención Farmacéutica en Salud Mental , "un recurso práctico para afrontar retos como la polifarmacia, la adherencia, la monitorización de psicofármacos y la continuidad asistencial", como así la definen.
Se trata de un abordaje multidisciplinar, por lo que en este documento no solo intervienen farmacéuticos hospitalarios especializados en diversos ámbitos, sino también un psiquiatra, Daniel Núñez (del Complejo hospitalario Universitario de Ferrol), y una enfermera, Uxua Lazkanotegi (Fundación Hospitalarias Navarra).
"Conocer los diagnósticos más prevalentes en cada nivel asistencial permite al farmacéutico anticipar riesgos farmacoterapéuticos" (Daniel Núñez)
Bajo la coordinación de dos farmacéuticas hospitalarias, Amaya Rojo (Fundación Hospitalarias Navarra) y Beatriz Salazar (Complejo hospitalario Universitario de Ferrol), participa también Miriam Celdrán, farmacéutica en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Alicante. Todos ellos aportan su granito de arena.
¿Qué aporta el farmacéutico en este equipo multidisciplinar? Lo explican detalladamente Núñez, el psiquiatra, y Lazkanotegi, la enfermera. Para el primero, "un equipo real no se forma por acumulación de profesionales, sino por trabajo compartido en torno a una misma persona. La posibilidad de que farmacéutico, enfermera y/o psiquiatra participen juntos en una misma consulta con el paciente evita duplicidades, mejora la comprensión del tratamiento y reduce el desgaste asistencial".
Para la segunda, "en este modelo es esencial el papel del farmacéutico hospitalario como miembro del equipo asistencial, ya que aporta su experiencia para mejorar la calidad de la atención centrándose en las necesidades específicas de cada paciente y mejorando la seguridad".
La adherencia terapéutica
¿Cómo es la atención farmacéutica en salud mental en el ámbito ambulatorio? Como explica Salazar, el objetivo es "mantener la estabilidad clínica a largo plazo, prevenir recaídas y fomentar la autonomía y funcionabilidad del paciente en el manejo de su enfermedad. En este contexto hay una pieza clave, la adherencia terapéutica". Se centra en el rol de los farmacéuticos especialistas en farmacia hospitalaria, ya sea en el hospital o en atención primaria (AP).
En el nivel ambulatorio, señala que sus tareas son: conciliación de la medicación, validación clínica, monitorización farmacoterapéutica y educación sanitaria. Presta especial atención a los antipsicóticos LAI (Long-Acting Injectables) o AILP (antipsicóticos inyectables de liberación prolongada) como "uno de los avances más importantes de la innovación terapéutica en salud mental; son herramientas clave para aumentar la adherencia a los tratamientos y evitar recaídas y reingresos. Aunque en España son fármacos de prescripción médica en receta, existen programas de dispensación hospitalaria en algunas comunidades autónomas".
Dispensación de los AILP
Dispensación en Ocinas de Farmacia (OF) mediante receta médica. El psiquiatra prescribe el AILP, el paciente lo recoge en la oficina de farmacia y acude a su unidad/centro de salud mental (USM/CSM), a la unidad de enfermería de psiquiatría de referencia o a su centro de salud a administrárselo. "Por tanto, se trata de un sistema con baja o nula intervención farmacéutica", indica Salazar. Como desventajas, señala que "la adherencia al AILP recae, en gran medida, en el paciente, que recoja la medicación y que solicite la cita para su administración, que debido a que se trata de fármacos de coste elevado, es frecuente que las oficinas de farmacia no dispongan de stock, lo cual conlleva retraso en la retirada y que hay una baja/Nula intervención del farmacéutico hospitalario".
Dispensación hospitalaria. El objetivo, señala, es garantizar que el paciente tiene la medicación disponible en el momento de la cita, que es gestionada por enfermería. En cuanto a la adherencia, indica que hay un protocolo de alerta si el paciente no acude a la administración del tratamiento. Señala, como ventajas, un aumento de la adherencia y seguimiento y un máximo control sobre la adherencia real, así como medicación en el momento de la cita, facilidad de acceso y administración, seguimiento mensual de la eficacia, seguridad y tolerancia, y menor coste.
Sistemas mixtos de dispensación o dispensación colaborativa. En algunas CCAA existen sistemas mixtos mediante los cuales el farmacéutico hospitalario puede mantener un seguimiento, monitorización de efectos adversos o de estandarización de la administración de los AILP exclusivamente en los CSM/USM.
El farmacéutico dedicado a la salud mental en el medio penitenciario es el responsable, además de la adquisición y custodia de medicamentos, de la validación de los tratamientos prescritos y del seguimiento farmacoterapéutico, aportando valor singular para el cuidado de la salud mental de las personas ingresadas en los establecimientos penitenciarios.
Celdrán subraya el rol de los farmacéuticos en IIPP: "Tenemos un papel crucial a la hora de garantizar la continuidad asistencial entre niveles y desarrollar estrategias para mejorar la seguridad de la medicación en las transiciones asistenciales, ya que éstas son momentos de gran vulnerabilidad puesto que, en múltiples ocasiones, se ha observado una deficiente coordinación y comunicación entre los profesionales y ámbitos sanitarios en relación al tratamiento y a los objetivos terapéuticos",
Como puntos a mejorar, indica que "en varias CCAA no existe interoperabilidad entre el sistema integrado información-prescripción y el aplicativo OMI, además de la ausencia de una valoración lobal y centrada en la persona, aspectos todos ellos que pueden conducir a errores de medicación y problemas de salud relacionados con los medicamentos y, especialmente, con los psicofármacos".
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