La escasez de farmacéuticos hospitalarios y técnicos de farmacia, unida al aumento de la complejidad asistencial, está alimentando un problema cada vez más visible en los servicios de Farmacia: el burnout profesional. Así lo expuso la farmacéutica hospitalaria María Espinosa tras su participación en el Midyear -mayor congreso mundial de farmacia hospitalaria-, donde expertos internacionales alertaron de que el déficit de personal, la sobrecarga cognitiva y la falta de seguridad psicológica en los equipos están favoreciendo el desgaste y la rotación de profesionales.
Los datos presentados reflejan la magnitud del desafío: el 74% de los hospitales reporta dificultades para cubrir plazas de farmacéuticos y reemplazar a uno de estos profesionales puede llegar a costar hasta el 200% de su salario anual. Una realidad que, aunque más medida y visibilizada en Estados Unidos, también está asentada en España.
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