El lugar de nacimiento de la esposa de un hombre en muchas ocasiones acaba marcando el futuro del marido. Esta realidad, como tantas otras, están en el rico refranero español: “¿De dónde eres? De la aldea de mi mujer", arroja un antiguo refrán. El médico Vicente Sánchez-Brunete Ingelmo por esta circunstancia ha acabado viviendo en Islandia. “Mi mujer, que es islandesa, comenzó a sentir una fuerte morriña por su país y nos dijimos ¿por qué no probamos una temporada en Islandia? Y así hicimos, nos trasladamos en 2014 y hasta ahora”, explica Sánchez-Brunete, médico cántabro que estudió en la Universidad Complutense.
Vicente Sánchez-Brunete se dedicó a las urgencias y trabajó durante muchos años en los servicios de emergencia de la Comunidad de Madrid, tanto desde el punto de vista asistencial como de gestión, calidad, formación, investigación…
En 2014, cuando todo cambia con la mudanza a Islandia, comienza a trabajar en el Hospital Universitario Reykjavik, que es el único hospital de tercer nivel con todas las especialidades en el país. Este médico español describe que Islandia tiene unas particularidades demográficas pronunciadas: tiene una superficie equivalente a la de Portugal, pero cuenta con la densidad poblacional más baja de Europa, (0,4 habitantes por kilómetro cuadrado). Hay una alta concentración de habitantes en las zonas urbanas y periurbanas. Reykjavik acumula el 65% de la población total del país, que es la mayor concentración de población urbana de todas las capitales nórdicas.
Copago islandés
Una de las primeras cuestiones que llamó la atención a Vicente Sánchez-Brunete en Islandia fue su parecido al sistema de salud español. “Los dos son sistemas nacionales de salud financiados con impuestos y con una cobertura prácticamente del 100% de la población, aunque la principal diferencia es el copago sanitario”, explica.
El copago islandés está establecido a todos los niveles: atención primaria, atención especializada y también a la farmacia. “Es una mezcla de disuasorio y recaudatorio”, añade Sánchez-Brunete. Algunos ejemplos de ese copago son que una consulta al centro de salud puede costar unas 1.000 o 2.000 coronas, que son como 10 euros aproximadamente. Una atención en el Hospital puede costar unos 50 euros. No obstante, hay un tope de copago y cuando hay procesos más complejos el paciente ya deja de pagar.
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