España no vivía un eclipse total en la península desde 1912, y desde todo el territorio español (Canarias) desde 1959. El que viviremos el próximo miércoles 12 de agosto será el primero de un trío de eclipses que continuará el 2 de agosto de 2027 y el 26 de enero de 2028, y se verá total en la mitad norte del país y parcial en el resto. La experiencia de EEUU en 2017 y 2024 anticipa, además, una afluencia masiva a las zonas de observación, con los riesgos sanitarios propios de las grandes concentraciones de personas.
El riesgo que no duele
El fenómeno astronómico, que ocurrirá al atardecer cuando el sol esté bajo, en sí no entraña riesgo, pero la observación directa del sol -incluso en las fases parciales- puede provocar retinopatía solar, una lesión del epitelio pigmentario y los fotorreceptores de la mácula por daño oxidativo.
Lo relevante desde el punto de vista clínico, que destacan los especialistas consultados, es que este daño se produce sin dolor, lo que facilita que el paciente se sobreexponga sin darse cuenta, mientras la escasa luz ambiental dilata la pupila y aumenta la superficie retiniana expuesta a la radiación. Una vez establecida, la lesión es probablemente irreversible: no existe tratamiento curativo, solo abordaje de soporte.
José Benítez del Castillo, presidente de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO), destaca el documento de consenso elaborado junto con la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), y que sintetiza las recomendaciones de la propia SEO, de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV) y del Ministerio de Sanidad. El texto recoge, además de riesgos, los consejos adaptados al contexto clínico del primer nivel asistencial para el día del eclipse y cómo actuar ante distintas situaciones días después. En él, ambas sociedades dejan claro que "la prevención es la única estrategia realmente eficaz".
Qué consejo reforzar en consulta antes
El error más extendido entre la población es confiar en las gafas de sol convencionales: por oscuras que sean, dejan pasar radiación peligrosa y transmiten una falsa sensación de seguridad. Tampoco sirven soluciones improvisadas como radiografías, cristales ahumados, negativos fotográficos o discos compactos.
Por eso, una de las primeras recomendaciones y la más importante que los profesionales de atención primaria y también los farmacéuticos deben dejar claras a aquellos que les consulten es que usen exclusivamente gafas o visores de eclipse que cumplan la norma ISO 12312-2 con marcado CE, que reducen la radiación solar directa unas 100.000 veces. Unas gafas que, además, deben estar en buen estado, sin arañazos, pliegues o perforaciones. Y es que las gafas de sol convencionales no filtran adecuadamente la radiación por muy oscuras que sean.
via Noticias de diariomedico.... https://ift.tt/lzw3kcR
No hay comentarios:
Publicar un comentario