La popularización de los GLP-1 para la obesidad hace tiempo que ha trascendido del ámbito de las estrellas de Hollywood y se ha extendido entre la población general. Pese a las barreras de acceso, en especial su elevado coste, médicos y farmacéuticos se enfrentan en su día a día a consultas derivadas de su uso y, en ocasiones, de su mal uso.
Pese a que el perfil beneficio-riesgo en sus indicaciones aprobadas queda fuera de toda duda, todo medicamento tiene efectos secundarios y en el caso de los agonistas del GLP-1, los más frecuentes y reconocidos son los gastrointestinales.
"Los pacientes consultan principalmente por molestias digestivas: náuseas, sensación de llenarse muy rápido, pesadez, reflujo gastroesofágico, pirosis, estreñimiento y, en algunos casos, diarrea o vómitos", confirma Anny Romero, coordinadora del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).
Náuseas al inicio
Desde la farmacia comunitaria, Olatz Vergniory y Carlos Treceño, investigadores principales de un estudio sobre efectividad y seguridad de los análogos del GLP-1 de la Fundación Pharmaceutical Care España, concretan que las náuseas, especialmente al comenzar el tratamiento o durante el escalado de dosis, encabezan las consultas, seguidas del estreñimiento y los vómitos.
La mayoría de estas molestias son leves y transitorias. El reto es evitar que el paciente las interprete como un fracaso del tratamiento o tome decisiones por su cuenta.
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