"Vemos personas que retrasan dosis para no arriesgarse durante el viaje e incluso pacientes que renuncian a viajar. Eso supone un fracaso doble: clínico, porque compromete el control de la enfermedad, y vital, porque el objetivo del tratamiento es precisamente que el paciente pueda hacer vida normal", afirma a Correo Farmacéutico Ramón Morillo, coordinador del proyecto MAPEX de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH).
"Vemos personas que retrasan dosis para no arriesgarse durante el viaje e incluso pacientes que renuncian a viajar"
Para Morillo el tratamiento no debe ser nunca el motivo para renunciar a unas vacaciones". Con planificación, añade, prácticamente cualquier destino es compatible con estos tratamientos. "Estamos para adaptar el tratamiento a la vida del paciente, y no al revés. Y durante el viaje tampoco está solo: ante cualquier duda o imprevisto, una llamada a su farmacéutico de hospital puede resolver casi todo".
Cada verano se repite el mismo escenario en las consultas externas de farmacia hospitalaria. A medida que se acercan las vacaciones aumentan las dudas sobre cómo viajar con medicamentos biológicos, mantener la cadena de frío o actuar ante un imprevisto durante el trayecto. Para los farmacéuticos hospitalarios, esta demanda estacional evidencia que todavía hay margen para incorporar la planificación del viaje como una parte más del seguimiento farmacoterapéutico.
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