¿Se acuerdan de la polémica sobre el incremento de las incapacidades temporales con la que arrancamos el verano? Sí, en la que se llegó a confundir el absentismo laboral con las bajas por incapacidad temporal, alertando del notable incremento para el Estado de esta partida.
Y sí, las incapacidades temporales llevan años en una tendencia ascendente: en términos absolutos y relativos. Según los datos publicados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, en 2025, el gasto en subsidios por incapacidad temporal (IT) aumentó un 11,8% respecto al año anterior, hasta alcanzar los 18.413 millones de euros, que asume la Seguridad Social. Pero la suma total, incluido la parte que afrontan las empresas, alcanzarían los 33.000 millones de euros, según han informado la patronal de empresarios. Otro dato: a fecha de 31 de marzo de 2026 había 1,2 millones de personas de baja médica por contingencia común, una cifra que duplica la de finales de 2019.
En términos porcentuales, los trabajadores que se encontraban en situación de IT en 2024 fue del 4,5% en relación al conjunto de trabajadores en activo (de 20 a 64 años), cuando en 2018 este porcentaje era del 2.6%.
Pero la polémica, que saltó a la opinión pública, no giró solo sobre el coste de las bajas y su notable aumento en los últimos años, sino sobre si este incremento responde a fraude y desincentivos laborales o a problemas sanitarios y demográficos. La AIRef publicó un informe en el segundo trimestre del año en el que señaló la falta de coordinación institucional, con una "la fragmentación entre los médicos que conceden la baja y los que financian la prestación", y, por otro lado, las listas de espera sanitaria, como dos de los motivos que estarían detrás del incremento de las IT.
Semergen deja las cosas claras
Como todo el mundo sabe, las IT van precedidas de un diagnóstico médico, así que "las bajas las dan los médicos". De modo que la tentación de culpar al mensajero, en este caso, al profesional de Atención Primaria que le corresponde esta función asistencial y burocrática, es grande. Y así que la sociedad científica de médicos de primaria Semergen aclaró cualquier duda sobre esta cuestión mediante un comunicado en el que rechazaba responsabilizar a los médicos de Familia del aumentos de las baja. ¡Faltaría más!
La sociedad científica defendió que detrás del incremento de las IT existen causas complejas: aumento de enfermedades crónicas, crecimiento de los problemas de salud mental, envejecimiento de la población trabajadora y demoras diagnósticas y quirúrgicas derivadas de las listas de espera.
Además, los médicos no dan las incapacidades a los paciente que se las piden, sin más ni más. A pesar de lo insistente y persuasivos que pueda ser el paciente rogando que "le den la baja". Para ilustrar esta afirmación les cuanto la historia que recoge una condena reciente, donde el NO de un médico a dar una baja terminó en una agresión.
La sentencia que quiero contar
La Audiencia Provincial de Pontevedra ha confirmado íntegramente la condena impuesta por el Juzgado de Instancia a un hombre por un delito de atentado contra un médico y varios delitos leves de lesiones. El agresor tendrá que cumplir una pena de un año de prisión, inhabilitación especial y dos meses de multa con una cuota diaria de seis euros. Además, deberá indemnizar a los afectados con 190,50 euros a cada uno y al Servicio Gallego de Salud (Sergas) con 3.459 euros, por los daños al mobiliario del centro de salud y los gastos de atención médica.
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