Hace ya 19 días que 80.000 migrantes procedentes de Marruecos invadieron la ciudad autónoma de Ceuta desatando con ello una crisis que los médicos y el PP han calificado de "colapso sanitario" y la ministra de Sanidad, Mónica García, niega reiteradamente aportando los datos asistenciales de estos días. Tras su primera visita a la ciudad ha pedido que se proporcionen unas "condiciones de salubridad y habitabilidad" a los miles de inmigrantes que allí permanecen, ya que "hay riesgos de salud pública debido al hacinamiento" en el que se encuentran.
Manuel F. Herrera, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) coincide en gran parte con lo que pide la ministra, pero critica que "la situación se haya politizado enormemente" y pide los "recursos excepcionales necesarios ante una situación excepcional". Separa tres conceptos que, en estos días, dice, "se están mezclando con demasiada facilidad: presión asistencial, riesgo epidemiológico y situación de salud pública. No son sinónimos".
Según explica, "puede existir una presión asistencial extraordinaria" como también ha reconocido la ministra, "sin que necesariamente exista una epidemia; y, del mismo modo, -añade- puede existir un riesgo relevante para la salud pública antes de que aparezca un brote". Es este, precisamente el punto clave y "una de las funciones esenciales de la salud pública: identificar condiciones de riesgo y actuar sobre ellas antes de que se traduzcan en enfermedad".
Herrera deja claro, además, que no se puede establecer "una asociación automática entre migración y enfermedad. Las personas migrantes no constituyen por el hecho de serlo -recalca- un riesgo para la salud pública". Las condiciones de hacinamiento, falta de alojamiento adecuado, dificultades para acceder a agua, higiene y saneamiento "sí puede generar riesgo", apunta.
Así, desde un punto de vista estrictamente de salud pública, reconoce que Ceuta está "ante una situación excepcional que requiere una respuesta también excepcional, preventiva y coordinada", y añade: "Existe una situación de riesgo epidemiológico que justifica plenamente reforzar la vigilancia y las medidas preventivas, pero riesgo epidemiológico no significa epidemia".
Cuáles son los riesgos
El principal determinante de ese riesgo, Herrera lo sitúa en el "hacinamiento mantenido en condiciones inadecuadas" y aconseja vigilar, en primer lugar, las infecciones respiratorias: "El contacto estrecho y prolongado facilita su transmisión. Esto incluye enfermedades habituales, pero también obliga a mantener una vigilancia específica ante patologías como la tuberculosis cuando aparezca un caso sospechoso o confirmado".
Hasta ahora se sabe que ha habido algún caso importado desde Marruecos que ya venían diagnosticados y otro caso de un ciudadano de Ceuta que ya se sospechaba anteriormente a la crisis migratoria. "Esos datos no nos permiten hablar de un brote asociado a esta situación", indica el presidente de Sespas.
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