El verano vuelve a poner a prueba una de las costuras más conocidas del SNS: plantillas ajustadas, sustituciones que no siempre llegan y una actividad asistencial que no se toma vacaciones. En ese escenario, los residentes adquieren un protagonismo que no debería confundirse con el de un sustituto. En algunos servicios, especialmente en Urgencias y durante las guardias, su presencia resulta determinante para mantener la actividad cuando faltan adjuntos.
La pregunta es incómoda, pero sencilla: ¿qué pasaría en algunos hospitales si los residentes desaparecieran durante los meses de verano? La respuesta de los profesionales consultados apunta a que, en determinados servicios médicos, la actividad asistencial se resentiría de forma notable: "Los residentes son una pieza esencial para mantener la actividad asistencial durante el verano", afirma Jesús Arzúa, presidente de la Asociación MIR España (AME). No porque esa deba ser su función principal, puntualiza, sino porque la falta de sustituciones y el déficit estructural de profesionales hacen que, en la práctica, "gran parte de la asistencia recaiga sobre ellos".
La situación se hace especialmente visible en Urgencias y en las guardias. Juan Pablo Carrasco, representante de médicos jóvenes de la Organización Médica Colegial (OMC), explica que durante el verano los residentes tienen "un papel muy importante" para sostener la actividad y que muchos llegan a adaptar sus vacaciones para continuar realizando cinco o seis guardias al mes.
La razón es sencilla: las vacaciones reducen la disponibilidad de médicos de plantilla, pero la necesidad asistencial no desaparece. El problema, advierte Carrasco, aparece cuando esa tensión termina trasladándose de manera desproporcionada a los profesionales en formación.
El residente como colchón
Ana Galán, presidenta del Sector MIR y Médicos Jóvenes de Amyts, introduce un matiz relevante: oficialmente, residentes y adjuntos tienen plantillas y organización del tiempo de trabajo diferenciadas. Un residente no puede cubrir el puesto de un adjunto ni viceversa.
El problema está en lo que ocurre alrededor de esa estructura formal. Según Galán, la plantilla de adjuntos parte durante todo el año de una situación de infradotación y las ausencias estivales no siempre se cubren. Si la plantilla se reduce mientras la población y la demanda asistencial lo hacen en menor medida, "las cuentas no salen".
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