La desconvocatoria de la huelga médica nacional no ha apagado el conflicto en las comunidades autónomas. Mientras la negociación ha permitido cerrar acuerdos en territorios como Galicia, Asturias, País Vasco o Murcia, en otros el enfrentamiento sigue abierto. Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana arrancan hoy miércoles sus propias convocatorias; Andalucía vuelve a la huelga en noviembre después de un pacto que no ha conseguido cerrar las diferencias entre la Administración y los médicos, y Canarias -que empezó una huelga indefinida el 16 de octubre- ha prorrogado el fin de sus paros hasta el 6 de noviembre. A ellas se ha sumado hoy Castilla-La Mancha: el Sindicato Médico regional (CESM-CLM) ha anunciado la convocatoria de una huelga autonómica de carácter indefinido a partir del próximo 16 de noviembre, que afectará a médicos, facultativos y residentes del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM). Los paros se desarrollarán todos los lunes, miércoles y viernes, durante las 24 horas de cada jornada.
El mapa autonómico dibuja así una realidad desigual: hay comunidades que han encontrado una salida negociada y otras en las que el conflicto continúa, incluso después de haber firmado acuerdos. Detrás de esa diferencia no solo están las reivindicaciones económicas o laborales, sino también el contenido de los compromisos, la capacidad de llevarlos a la práctica y la confianza entre las partes.
Por qué unas autonomías pactan y otras mantienen el conflicto
Los acuerdos alcanzados en algunas comunidades muestran que hay margen para negociar medidas concretas sobre las condiciones de trabajo médico. En el País Vasco, el pacto incluye medidas relacionadas con el descanso tras las guardias, la voluntariedad de determinados turnos de fin de semana y una transición progresiva hacia fórmulas que permitan sustituir las guardias de 24 horas. Asturias y Galicia también han cerrado acuerdos, mientras que en Murcia el sindicato médico CESM y la Consejería de Salud firmaron un pacto con 21 medidas que avanza en la voluntariedad de las guardias.
Pero la firma no garantiza por sí sola que el conflicto desaparezca. Andalucía es el ejemplo más claro: el acuerdo alcanzado en julio entre el Servicio Andaluz de Salud y el Sindicato Médico Andaluz no ha evitado una nueva convocatoria de huelga, anunciada para noviembre, ante las discrepancias sobre su aplicación, los plazos y las cuantías. En la Comunidad Valenciana, el pacto suscrito por CESM-CV tampoco ha cerrado el frente sindical, con Avanza manteniendo sus propias reivindicaciones.
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