Cada vez es mayor el número de pacientes con insuficiencia de la válvula mitral candidatos a ser tratados mediante técnicas transcatéter. Mientras que hace unos años estas técnicas quedaban relegadas para pacientes de alto riesgo quirúrgico o inoperables, actualmente existe una clara expansión de las indicaciones de reparación transcatéter gracias a los avances tecnológicos y, por encima de todo, soportada por la sólida evidencia acumulada en los últimos años.
El auge que vive el tratamiento transcatéter de la válvula mitral ha quedado reflejado en el Mitral Oviedo Meeting (MOM2026), celebrado en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) y dirigido por Pablo Avanzas, director del Área de Gestión Clínica del Corazón de dicho centro, cardiólogo intervencionista y profesor titular de Medicina de la Universidad de Oviedo, e Isaac Pascual, cardiólogo intervencionista, coordinador del programa de intervencionismo transcatéter mitral y tricúspide del mismo centro y también profesor titular de la Universidad de Oviedo.
La complejidad creciente del tratamiento de los pacientes exige algo más que técnica, explica Pascual: "Requiere integración entre la reparación y el reemplazo, entre el abordaje percutáneo y el quirúrgico, entre la imagen y la intervención, y entre todos los profesionales clínicos que participan en la toma de decisiones para poder individualizar la terapia más apropiada en cada caso".
Tratamiento de elección
Actualmente el cuerpo de evidencia que soporta el tratamiento transcatéter de la insuficiencia mitral es cada vez mayor y se ha convertido en el tratamiento de elección en determinados escenarios. Así, en las últimas guías de práctica clínica de la Sociedad Europea de Cardiología, el tratamiento mediante reparación borde a borde ha sido elevado a una indicación clase I con nivel de evidencia A para el tratamiento de la insuficiencia mitral funcional en asociación con el tratamiento médico óptimo y a una indicación clase IIa nivel de evidencia B para la insuficiencia mitral orgánica con alto riesgo quirúrgico, recuerda Pascual.
Este es el reflejo de la continua evolución tecnológica de los dispositivos y de la constante investigación clínica con ensayos clínicos (COAPT, RESHAPE HF2, MATTERHORN) en escenarios reales que permiten la traslación de los resultados a la práctica clínica habitual, añade Avanzas.
via Noticias de diariomedico.... https://ift.tt/vANhn5e
No hay comentarios:
Publicar un comentario