C. y León confirma el confinamiento de 2 localidades
Un ciudadano pasea a la orilla de la playa con su mascarilla protectora (Foto: David S. Bustamante).
Seis meses después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarase la emergencia internacional por la pandemia de coronavirus, el Comité de Emergencia de este organismo internacional -reunido este fin de semana en Ginebra- ha advertido de que "la duración de la pandemia será seguramente muy larga". Los datos oficiales hablan ya de más de 685.000 fallecidos en todo el mundo y más de 17,8 millones de infectados.
En España, mientras tanto, hoy domingo ha continuado el goteo de datos que las autoridades sanitarias de las comunidades van ofreciendo sobre nuevos contagios y medidas de control para intentar atajar los brotes. Tras el visto bueno judicial, la Junta de Castilla y León ha decretado hoy un confinamiento de dos semanas en los municipios vallisoletanos de Íscar y Pedrajas de San Esteban, afectados por un brote que, en el primer caso, suma ya 42 positivos y en el segundo once.
Las medidas restrictivas, recogidas en la orden publicada hoy en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl), podrían incluso prorrogarse más allá de esos 14 días iniciales, "en función de la evolución epidemiológica". En esencia, se restringe la "libre entrada y salida" de las personas que viven en ambos municipios y se suspenden las visitas a los centros y residencias de mayores.
La circulación por el interior de ambas localidades está permitida, aunque la orden especifica que se "desaconsejan" los desplazamientos y la realización de actividades no imprescindibles.
Precisamente, la consejera vasca de Salud en funciones, NekaneMurga, en una entrevista publicada hoy por el diario El Correo, ha descartado que en el País Vasco se decreten confinamientos "a corto y medio plazo", porque, según ella, hay mecanismos para frenar la transmisión de la enfermedad más allá de las restricciones selectivas de movimientos. El País Vasco registró ayer, sábado, un total de 199 nuevos contagios detectados en pruebas PCR, uno menos que el día anterior.
1.444 positivos en Cataluña
Mucho más elevados son los registros de nuevos positivos que presenta Cataluña. Si ayer la Generalitat hablaba de 1.367 casos nuevos en las 24 horas previas, hoy esa cifra es aún más alta (1.444 positivos en un día). La buena noticia es que no se ha contabilizado ningún fallecido nuevo, de forma que se mantienen en 12.745, los mismos que el sábado: 6.991 en hospitales o centros socio-sanitarios de la comunidad, 4.118 en residencias, 813 en domicilio y otros 823 que no son clasificables por "falta de información".
Mientras la OMS advierte de que la pandemia será "muy larga", en España, Castilla y León confina dos localidades y Cataluña registra 1.444 nuevos positivos.coronavirusOffRedacción. MadridPolítica y NormativaProfesiónProfesiónOff
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La labor del rastreador es más detectivesca que sanitaria
Toma de temperatura en una terraza de Madrid para controlar la aparición de posibles brotes de la enfermedad (Foto: El Mundo).
El que a nivel nacional se desconozca el origen del 50,8% de los casos de coronavirus, según el informe de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica del pasado 15 de julio, y que las diferencias en el desconocimiento del origen de los casos varíen desde un 80,9% de los casos en Galicia o un 75,1% en Cataluña, hasta solo un 4,1% en Aragón o un 11,7 % en el País Vasco (con todo un espectro en el resto de las comunidades), debería hacer pensar a algunas de las autoridades autonómicas cuáles son las causas de estas diferencias y qué podría hacerse mejor.
Cataluña, Madrid, Castilla La Mancha y Asturias solo identifican ente 0 y 3 contactos por persona que ha dado positivo (lo que se encuentra en el rango de la media nacional), mientras que Canarias, la comunidad que más casos detecta con su sistema de rastreo, tiene una media de 6 personas investigadas, con entre 3 y 27 contactos por positivo. Canarias consiguió identificar 47 casos positivos con pruebas PCR, de los cuales 44 no habían tenido contacto con otra persona que les constara que "tuviera" coronavirus.
El rastreo se basa en la memoria de la gente para recordar dónde y con quién han estado
La gran dificultad del llamado rastreo está no solo en la identificación de los casos positivos en personas asintomáticas, sino en que esa identificación se sustenta en la memoria de las personas que han dado positivo para recordar dónde y con quién han estado. Aunque un número bajo de identificación de contactos se achaca principalmente a una falta de rastreadores y a la falta de infraestructura en la atención primaria.
Mientras que gran parte de los rebrotes se deben a fiestas familiares, reuniones sociales o entornos laborales -cuyos contactos son fáciles de rastrear-, las reuniones en bares y terrazas, los brotes iniciados en locales de ocio nocturno y botellones, o los casos importados de otras autonomías u otros países no son fáciles de detectar.
Como ejemplo podemos tomar Asturias, una comunidad que se había mantenido sin contagios durante casi un mes y, de repente, se encontró con 7 casos importados: uno de la República Dominicana, dos de Chile, dos que habían viajado a Cataluña, uno a la Comunidad Valenciana y otro a Santander (La Voz de Asturias, 20 de julio).
La detección precoz de estos casos impidió la diseminación del virus y la aparición de brotes en esa comunidad, pero el problema radicaba en la comunidad de origen.
A pesar de que la comunicación entre comunidades autónomas existe, al menos sobre el papel, son pocos los rebrotes que se achacan a casos importados. En el ejemplo de Asturias, el problema radicaba en aquellas comunidades de donde provenían las personas infectadas; es decir, la Comunidad Valenciana, Cantabria o Cataluña.
¿Quién estaba en esa fiesta?
El problema de la identificación de casos asintomáticos, pero transmisores, y sus contactos en las aglomeraciones, reuniones o fiestas; en una terraza de un bar, en una discoteca o en una casa particular es que, salvo que sea un círculo reducido a un grupo de amigos o familiares, la persona que haya dado positivo no sabrá quién estaba en ese momento en ese lugar concreto.
Madrid acaba de cerrar bares, terrazas y discotecas, y Pedrajas de San Esteban e Íscar, dos municipios de Valladolid, prohibieron ayer mismo la entrada y salida de ambas localidades por propagación comunitaria (23,42%/100.000 habitantes)
No hay más que ver las imágenes de este tipo de reuniones para darse cuenta de la imposibilidad de que todos los participantes se conozcan, lo que hace inviable la identificación de posibles contactos con otras personas que se encontraran en el evento, solamente por el conocimiento o recuerdo de las personas que han dado positivo. A esta dificultad se añade el que esos positivos hayan participado en más de una reunión en los 14 días del periodo de incubación de la Covid-19.
La indentificación de contactos se basa muchas veces en la memoria del positivo detectado
¿En que reunión o fiesta se ha podido infectar? ¿Quién estaba en esas reuniones? Además, ¿los jóvenes están dispuestos a delatar a sus compañeros que han participado en estas reuniones masivas, muchas de ellas ilegales, incluso aunque supieran quienes eran los otros participantes?
En los dos brotes detectados en dos discotecas de Valencia, en las que había que sacar las entradas por internet y, por lo tanto, todos los asistentes estaban registrados, han resultado positivos 11 casos, de un total de 414 PCR realizadas, pero se han encontrado con un problema añadido, y es que, después de contactar con ellos, un 60% se han negado a acudir a hacerse la prueba, y no hay mecanismos legales para forzarles a ello. El ejemplo contrario ha sido el de Denia, donde todos los contactados han acudido a hacerse la prueba (Levante, 30 de julio).
Ambas situaciones presentan un panorama sanitario muy diferente. En la primera, la vigilancia epidemiológica, la identificación de casos y el control del brote es casi imposible, y en la segunda es casi automática.
Herramientas y formación
Está claro que, como dice Daniel Lopez-Acuña, exdirectivo de la OMS, "no todas las comunidades tienen la capacidad de vigilancia epidemiológica y rastreo que se requiere, y los casos sin contactos conocidos es una expresión de que gran parte de la transmisión se hace por asintomáticos positivos, por lo que no hay forma de identificar el origen, aunque haya existido ese contacto, y además el numero de casos identificados por los rastreadores es extremadamente bajo".
Esto nos tiene que hacer pensar sobre los mecanismos y la formación de los rastreadores actuales. La mayoría de rastreadores contratados por las comunidades pertenecen al sector sanitario (Enfermería, auxiliares o estudiantes de Medicina), y han recibido una formación básica para detectar posibles casos, mediante preguntas relacionadas con dónde han estado y con quién en contacto, o que síntomas tienen, pero no tiene capacidad de encontrar a las personas con las que el caso positivo haya estado en contacto, salvo que este sea capaz de nombrarlos.
El perfil del rastreador y su capacidad para obtener información son claves
Las diferencias entre las comunidades autónomas y las recomendaciones de los expertos se basan en el número de rastreadores y las pruebas PCR realizadas. Por supuesto que el número de rastreadores y de pruebas PCR realizadas a los contactos de las personas sintomáticas son dos elementos indispensables de una buena vigilancia epidemiológica -y a ello se achaca el éxito de Asturias y Canarias-, pero no son los únicos.
El perfil de los rastreadores, su capacidad de obtener información, la situación en que se han producido los contactos y la idiosincrasia del país respecto al seguimiento de las normas y la autoridad son otros elementos a tener en cuenta.
No es de extrañar que los rastreadores sanitarios -incluso los mas profesionales- no sean capaces de identificar los contactos en muchos casos, y especialmente en los casos de gente joven. Habría que preguntarse qué tipo de profesional, qué competencias y qué instrumentos legales o técnicos debe tener un rastreador para ser efectivo en la búsqueda de personas con las que haya estado en contacto en el bar, en la playa, en una fiesta o en la discoteca alguien que haya dado positivo.
Hay que preguntarse qué tipo de profesional y qué competencias requiere un rastreador
Parece dudoso que el perfil del personal sanitario, con un entrenamiento básico para realizar una batería de preguntas, sea el más adecuado, teniendo que depender de la memoria o de la buena voluntad de la persona infectada. Esa parece más una labor detectivesca que sanitaria. Si la persona infectada no indica dónde ha podido contagiarse o con quién ha estado -cosa que, dada la idiosincrasia del país, no es difícil de imaginar-, al rastreador no le queda ninguna opción.
Canarias está experimentando con una app voluntaria que puede ayudar en estos casos. El problema es que España es un Estado garantista de los derechos individuales, al margen de los intereses colectivos, y las leyes no están preparadas para esta situación, como indica Celso Rodriguez Padrón, presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid.
La legislación está pensada para el amparo ante situaciones normales, no para situaciones como la creada por la Covid-19, donde el derecho individual choca directamente con los intereses colectivos. La Ley Orgánica de protección de la seguridad ciudadana (2015), conocida como ley mordaza, no está pensada para los casos de aglomeraciones que representan un peligro para la salud, no solo de los asistentes, sino del resto de sus conciudadanos; pero este es el único instrumento legal existente en este momento a nivel nacional, y era el usado por los Cuerpos de Seguridad del Estado para sancionar a ciudadanos que se saltasen el confinamiento obligatorio.
La legislación está pensada para situaciones normales, no para la creada por la Covid
El decreto del estado de alarma era la única forma de suprimir esos derechos fundamentales de los ciudadanos, y el cierre de locales de ocio o las playas, el arma de los ayuntamientos.
En Corea, los contactos se identifican con una app del teléfono móvil; en Suiza, la gente tiene que inscribirse con DNI y nombre al entrar en un restaurante o en un bar, pero en este país -y en otros países europeos- esas medidas son difíciles de aplicar por la Ley de Protección de Datos, en aras a salvaguardar la privacidad de los ciudadanos y porque las leyes no están pensadas para situaciones como esta.
Corremos el peligro de que la transmisión comunitaria se generalice
Parece que la actualización de la legislación para enfrentarse a estas nuevas situaciones mediante un acuerdo parlamentario de urgencia sería el instrumento que permitiría tomar medidas más eficaces ante el incumplimiento de las medidas de protección que están poniendo en riesgo no solo a los participantes en esas reuniones multitudinarias, sino al resto de la población, que, a pesar de cumplir las normas, se ve involucrada en medidas restrictivas.
Los jóvenes -y no tan jóvenes- que participan en reuniones multitudinarias no son conscientes de que sus actuaciones irresponsables no solo les afectan a ellos, sino que tienen consecuencias en un amplio entorno social, y corremos el peligro de que la transmisión comunitaria (la que no encuentra relación entre los contagiados) se generalice y tengamos que volver a un confinamiento severo, con las terribles consecuencias que ello conllevaría en términos personales y económicos.
Todos los expertos coinciden en que la preparación del sistema sanitario y la capacidad de detección de casos para prevenir nuevos brotes, debe ser el punto de partida indispensable para iniciar la desescalada, pero estas medidas se encuadran en dos líneas diferentes: por un lado, la preparación del sistema sanitario para responder con rapidez ante un rebrote, lo que incluye la capacidad de las UCIS , los respiradores y las reservas de material de protección para los sanitarios, y el refuerzo de la atención primaria; por otro lado está la capacidad de identificar y seguir los contactos de los nuevos casos infectados, lo que se ha llamado rastreo.
En resumen, hace falta una labor detectivesca de apoyo al sistema sanitario
Ambas estrategias son muy diferentes y necesitan enfoques diferentes. Mientras que la primera es estrictamente sanitaria en su gestión y realización, la segunda tiene un componente social y otro sanitario.
En la segunda estrategia, la primera acción, la de rastreo, es puramente detectivesca: quién ha estado en contacto, con quién y dónde; y en ausencia de sistemas informáticos como los de Corea, o de la prueba piloto de Canarias, debería ser llevada a cabo por profesionales entrenados en esta labor (no necesariamente sanitarios), como los detectives -cuya Asociación ya se ha ofrecido a colaborar- policías, Guardia Civil o el ejercito.
Estos profesionales podrían hacer una primera criba con un entrenamiento sencillo en la batería de preguntas a realizar, para asegurarse de que han estado en contacto con el foco, y transferir luego esa información al personal sanitario entrenado en primaria o a los epidemiólogos.
Médicos y enfermeras podrían, de esta forma, reforzar la atención primaria, que tan necesitada va a estar, ya que, además de atender a los casos crecientes de Covid-19, tendrán que seguir atendiendo a los pacientes con otras patologías.
OffMilagros García Barbero. Profesora de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández. Exdirectivo de la OMS de Servicios de Salud.Off
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Artículos que no se deben depositar en el punto Sigre.
Durante los meses que ha durado el confinamiento y la desescalada, el proceso de recogida de productos farmacéuticos depositados en los puntos Sigre (casi 22.000 repartidos por las oficinas de farmacia de toda España) ha seguido una normalidad atípica. Tildado como servicio esencial, se ha mantenido por parte los principales agentes implicados: farmacias, distribuidoras y la planta de reciclaje han seguido recogiendo y reciclando medicamentos, aunque a menor escala: cerca de un 22% menos durante el periodo del estado de alarma en comparación con las cifras del año pasado.
Esto ha ocurrido porque, por un lado, se pidió a los pacientes que sólo acudiesen a sus farmacias a por lo esencial, lo que incluía evitar el Punto Sigre. Por otro, porque la ley ha obligado a todas aquellas familias con positivos por Covid-19 en casa a depositar sus medicamentos caducados, incluyendo prospectos y envases, en su bolsa de basura habitual, esa que no tiene como fin ningún tipo de reciclaje.
Artículos que sí se deben depositar en el punto Sigre.
“Pedimos a los ciudadanos que, durante el confinamiento, solo acudieran al Punto Sigre si era imprescindible. Les animamos a que guardaran los residuos de medicamentos y sus envases en casa hasta la finalización del estado de alarma, al ser un producto que no se deteriora ni ocupa un gran espacio”, recuerda Juan Carlos Mampaso, director general de Sigre.
Aún así, las bolsas de estos espacios de reciclaje se han seguido llenando. A un ritmo mucho menor que en condiciones normales, pero de tal manera que ha necesitado de la colaboración de las empresas implicadas para su correcto procesado. “Un aspecto clave de la estrategia a seguir ha sido implantar las medidas necesarias para mantener adecuadamente el funcionamiento ordinario de estos puntos y garantizar la seguridad de todo el personal que participa en este sistema de gestión de residuos”, comenta Mampaso.
Y, desde su punto de vista, esto ha sido posible gracias a que, a pesar del caos, tanto farmacias como distribuidoras han puesto de su parte. “A través de una comunicación clara y transparente con nuestros socios, proveedores y demás partes interesadas, hemos podido gestionar los impactos generados en esta crisis”, reconoce.
De hecho, el portavoz de Sigre no ha querido perder la oportunidad para agradecer a todos ellos su colaboración. “En este marco de diálogo y compromiso mutuo, quiero destacar la excelente coordinación mantenida con la Federación de Distribuidores Farmacéuticos (Fedifar) y los almacenes de distribución, que ha permitido mantener el funcionamiento del sistema de recogida con todas las medidas de protección y seguridad adicionales necesarias”. También ha tenido palabras de reconocimiento para el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (Cgcof), para todos los Colegios Oficiales de Farmacéuticos (COF) y para los medios de comunicación. “Han sido clave a la hora de dar difusión a los mensajes sobre la gestión de residuos en general, incidiendo además en estas últimas semanas en el hecho de que tanto mascarillas como guantes no deben ser depositados en el Punto Sigre por motivos tanto ambientales como de seguridad”.
El papel de las distribuidoras
El sistema cerrado de logística inversa es uno de los rasgos más característicos del funcionamiento de este sistema de reciclaje, en el que las distribuidoras juegan un papel esencial. “Nuestra labor es de recogida, almacenamiento y suministro a las farmacias de las bolsas que se utilizan para los puntos Sigre”, indica Laura Rodríguez, directora técnica de FedeFarma.
Según ésta, el circuito empieza en la farmacia, una vez que se solicitan las bolsas específicas para la recogida de estos residuos. “Cuando la bolsa está llena, el farmacéutico se la da al transportista, que la lleva a nuestro almacén, donde tenemos una zona delimitada con los contenedores para el almacenamiento de los residuos hasta que Sigre los recoge. La recogida se da tres días a la semana”, explica. Así lo corrobora Ignaci Ferre, gerente de Calidad y Servicio al Cliente de Alliance Healthcare España. “Los productos que los ciudadanos y las farmacias depositan en los contenedores Sigre de las farmacias no necesitan manipulación por nuestra parte. Como parte activa dentro del proceso, recogemos las bolsas de las farmacias y las depositamos en unos contendores especiales para que los profesionales de Sigre puedan recogerlos correctamente dentro de nuestras instalaciones”, especifica.
Excepto en el volumen de residuos recogidos, este proceso en los traslados no ha cambiado durante el estado de alarma. “Se ha mantenido la normalidad en el circuito, manteniendo siempre las precauciones requeridas, como manipular las bolsas y su contenido con guantes y mascarilla”, asegura Fernández. “Por nuestra parte, seguimos realizando nuestro servicio cumpliendo con todas las medidas de seguridad e higiene que han establecido los organismos gubernamentales”, añade Ferre.
Estos artículos no de seben depositar en el punto Sigre.
Un proceso invariable
La gestión y tratamiento medioambiental de envases y residuos de medicamentos que se ha llevado a cabo en las plantas de reciclaje durante la crisis sanitaria ha sido la habitual. “Siempre está caracterizada por su elevado grado de control y trazabilidad, pero ahora ha sido reforzada por la operativa específica establecida para esta situación de emergencia sanitaria”, asegura Mampaso.
Gracias al alto grado de automatización de la planta, en la que se han incorporado distintas innovaciones tecnológicas en sus procesos de selección y clasificación, se han podido minimizar la mayoría de los riesgos existentes para sus trabajadores. “Igualmente, se han ido adaptando las frecuencias de recogida en los almacenes de distribución y la producción en la planta a la variación en entrada de los residuos”, continúa el director de Sigre.
En este sentido, con la vuelta escalonada a la ‘nueva normalidad’, las cifras de recogida y de tratamiento en la planta parecen estar recuperándose. “Además de guardar los medicamentos caducados, en desuso o mal estado de conservación y los envases vacíos, pedimos a los ciudadanos que aprovecharan este confinamiento para realizar la revisión del botiquín. Se ha notado su implicación en los volúmenes recogidos en junio”, explica Mampaso.
Las empresas de distribución se han encargado de la recogida de productos desechados por el cliente final en los puntos Sigre de las farmacias comunitarias también durante la pandemia.OffGema L. AlbendeaOff
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Coronavirus ¿La última pandemia?, nueva obra de Eduardo López-Collazo
Eduardo López-Collazo, director de IdiPaz, analiza el coronavirus en un nuevo libro.
La nueva obra de Eduardo López-Collazo, director del Instituto de Investigaciones Sanitarias del Hospital La Paz, de Madrid, Coronavirus, ¿la última pandemia?, -un ‘superventas’ que en una semana ha agotado existencias-, escrita mano a mano con José Alcamí, coordinador de la Unidad de Inmunopatología del Sida, del Instituto de Salud Carlos III, de Madrid, es el resultado de estar ‘en el ojo del huracán’ de un desastre, la pandemia de SARS-CoV-2, que comenzó cuando aún estaba acabando de redactar ‘¿Qué es el VIH?’ , y que estuvo precedida por ‘¿Qué es el cáncer?’, trilogía narrativa y terrenos que conoce a la perfección, fundamentalmente, por sus implicaciones infecciosas e inmunológicas. “En ese momento, pensé que los científicos íbamos a estar en casa, analizando datos de nuestros trabajos porque los laboratorios estaban cerrados, pero empiezan a llegar noticias de que los pacientes mueren, fundamentalmente, por una sepsis, ámbito que junto con metástasis, es el grueso de mis investigaciones. Comenzamos a plantear estudios sobre SARS-CoV-2 y, paralelamente, surgen las trabas burocráticas, no tanto financieras, y había que contarlo, de una forma respetuosa y esclarecedora. Pero, sólo no podía”
Pregunta.Aparece así la figura de José Alcamí
Respuesta. ‘Enamoré’ a Pepe Alcamí que, además de gran amigo es un gran infectólogo y conocedor del VIH y de los coronavirus, me dijo: ‘manos a la obra’. Ha sido una tarea compleja porque no nos vimos en ningún momento, tenemos estilos distintos –él es muy conciso y yo soy más poético-, revisábamos los capítulos que escribíamos cada uno y además, él enfermó de coronavirus, afortunadamente recuperado….Hubo un momento, que no sabíamos si íbamos a poder acabar el libro. Pero, la urgencia social nos pudo y creo que se trata de una obra accesible a todo el mundo; que desmonta, desde el respeto, los mitos; que intenta ofrecer la máxima información de una manera sencilla y con la presencia de historias reales de pacientes que ven truncados sus sueños y sus planes por la Covid-19, así como de sanitarios y científicos que luchan desde todos los frentes. La historia de la Humanidad también se puede contar a través de las enfermedades y de las epidemias.
P.¿Cómo se puede escribir una obra de una enfermedad de la que aún se desconocen la mayoría de sus aspectos e implicaciones?
R. Ha sido difícil porque los científicos estamos muy acostumbrados a ‘sentar cátedra’; cuando transmitimos la información está ya ‘supercomprobada’ y aquí hemos ido al día a día, rectificándonos a nosotros mismos y con mucho cuidado porque una cosa puede ser verdad o no. Hemos partido de las cuestiones más generales, que no cambian tanto en cuanto a los coronavirus, hasta llegar a lo más complejo: hilvanar los datos para dar un sentido futuro al libro, yendo con mucha cautela, con márgenes de error: ‘sentamos la cátedra’ justa.
P. ¿Qué diferencias existen entre el SARS-CoV-2 y otros virus y coronavirus?
R. La propagación, sobre todo. En este caso, es más efectiva para este virus. El MERS es más mortal, pero se propaga menos. Otra de las grandes diferencias que vemos es la propagación asintomática, lo que complica mucho la transmisión.
La capacidad de propagación y su forma asintomática, en algunos casos, son características complejas de este virus
P. ¿Los coronavirus, y en éste en concreto, han formado siempre parte de los estudios virológicos?
R. Sí. Son muy interesantes y, entre comillas y desde el punto de vista científico, son estructuralmente muy bonitos y atrayentes, como la metástasis. Pero, desafortunadamente, tampoco se les ha dedicado muchos recursos porque no parecían una amenaza tan real como la que es y está siendo. Una vez más, se demuestra que no se pueden frenar las investigaciones porque nunca se sabe a qué amenaza nos enfrentamos, de cualquier índole.
El profesional considera que hay que seguir investigando en virus.
P. ¿Los virus serán, a partir de ahora, los próximos enemigos o nos enfrentaremos a otro tipo de problemas de salud pública?
R. En ‘La Guerra de los Mundos’, de George Wells, la humanidad no fue vencida por una bomba atómica, sino por virus, que son estructuras con una gran capacidad de introducirse en los entes vivos. Hay miles y miles de virus que pueden saltar de una especie a otra y complicarnos la vida, tal y como se está comprobando. Hay, por tanto, que prevenir y también estudiar. Con la desforestación saltan organismos que eran endémicos en una zona, igual que cuando ingieres animales salvajes; esta es la prevención. Y la investigación puede adelantarse a desarrollar vacunas y tratamientos contra esos organismos. No se puede descartar nada. Algo que me preocupa: las excelentes terapias desarrolladas para el VIH pueden propiciar que proliferen otras patologías como la sífilis, la gonorrea, la clamidia, entre otras, y que de pronto, se vuelvan resistentes a los antibióticos, con lo cual tendremos otra pandemia.
P. Biológicamente, qué nos amenaza?
R. Puede haber tres amenazas: los virus, las bacterias –que se pueden convertir en superbacterias resistentes a antibióticos- y el cambio climático, del que no nos podemos olvidar y que está muy relacionado con estos aspectos porque la deforestación puede provocar zoonosis. Los cambios en los ecosistemas no sólo provocan cambios ambientales sino que pueden alterar equilibrios y balances naturales que hacen saltar virus. Lo que está claro es que somos una especie más en este planeta y la vida sigue su curso; no somos imprescindibles. Lo hemos comprobado en este confinamiento.
Virus, bacterias -que pueden convertirse en superbacterias resistentes a antibióticos- y el cambio climático son las tres amenazas biológicas con mayores posibilidades
P. La investigación sobre virus, ¿dejará de ser una asignatura pendiente?
R. A partir de ahora lo será menos porque, en líneas generales, el estudio de los virus no ha sido prioritario en muchas ocasiones. Parecía que existía sólo el VIH cuando detrás de muchas cosas, estaban ya algunos coronavirus que nos han creado un buen problema. Poco a poco vamos aprendiendo que hay que hacer caso a todo: virus, superbacterias, resistencias a antibióticos; estar atentos a todos los frentes porque nunca sabemos qué puede saltar o atacar y dónde va a estar la solución. De nuevo, investigación, investigación, investigación y mejor a ‘fuego lento’ porque así no nos equivocamos
P. ¿Este coronavirus, será la última pandemia, tal y como se titula su libro? ¿Se erradicará o formará parte de nuestras vidas?
R. Aunque siempre hay que huir de las especulaciones, y a la espera de una posible vacuna, creo que la situación ha llegado para quedarse, sobre todo en lo que se refiere a costumbres que se adoptan en tiempos de epidemia, como el uso de mascarillas que se han implementado en Asia. Eso ha llegado para quedarse. Tampoco sabemos si la vacuna será totalmente efectiva, aunque todo son buenas noticias por el momento. Hay que estar preparados para convivir con este virus durante un tiempo, tomando las medidas adecuadas. Y, sobre todo, no olvidar que hay que investigar, y mucho, en tratamientos porque, incluso aunque la vacuna llegue, nunca va a ser cien por cien efectiva; siempre va a haber un 40% de desprotección que tenemos que salvar a toda costa. Esto ocurre con otras vacunas, no es nada nuevo.
P. ¿Hay un mensaje esperanzador a tanta tragedia?
R. Desde luego. Hay muchas vacunas en desarrollo en el mundo y muchas de ellas muy adelantadas, innumerables laboratorios de investigación, entre los que se encuentra el mío, buscan soluciones clínicas con marcadores de clasificación del pronóstico y evolución los pacientes que puedan orientar a los médicos y, paralelamente, investigan en posibilidades terapéuticas que refuercen el sistema inmunológico para los pacientes con peor pronóstico. Entre todos, obtendremos resultados transferibles rápidamente a la clínica. Y aunque todavía es investigación, llegaremos más antes que después.
Los cambios en el modo de vida que ha traído el coronavirus “han llegado para quedarse, pero ‘antes que después’ lograremos vacunas y tratamientos, señala Eduardo López-Collazo, quien analiza la pandemia en un nuevo libro.coronavirusOffRaquel Serrano. MadridOff
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Varias comunidades refuerzan sus medidas restrictivas para intentar controlar los brotes de la enfermedad.
A falta de datos oficiales del Ministerio de Sanidad sobre la evolución de la pandemia de coronavirus en España durante el fin de semana, las comunidades autónomas van salpicando la jornada con cifras de nuevos positivos, brotes detectados y medidas concretas adoptadas en sus respectivos territorios ante la aparición de nuevos casos.
Así, mientras el Gobierno de la Generalitat de Cataluña ha notificado la aparición de 1.367 nuevos casos positivos en las últimas 24 horas, la Junta de Extremadura ha anunciado la limitación de las reuniones familiares a un máximo de 15 personas, y la Junta de Castilla y León ha elevado una petición a un juzgado autonómico para decretar un confinamiento de 14 días en dos municipios de Valladolid, tras un brote que registra ya 42 positivos.
Mientras tanto, Aragón, una de las comunidades que más preocupa al ministerio por la incidencia actual de la enfermedad, tiene ya 89 brotes activos, de los que 41 están focalizados en residencias y 32 pertenecen al ámbito laboral, según el último Boletín Epidemiológico de la comunidad autónoma. La letalidad en el conjunto de esos brotes es, según el boletín, del 15,7%, y se eleva en los centros residenciales hasta un 23,7%.
La letalidad de los brotes de Aragón es del 15,7%, y se eleva al 23,7% en residencias
Son las notas más destacadas de una jornada en la que comunidades como Navarra, Murcia, Andalucía y el País Vasco también han hecho pública la aparición de nuevos positivos y brotes activos en sus respectivas comunidades. Además, la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid ha notificado hoy al Ministerio de Sanidad 2 nuevos brotes, ambos en el municipio de Madrid, con un total de 9 casos y 57 contactos en seguimiento.
Todos los brotes registrados por Madrid están asociados al ámbito laboral y familiar, sin que ninguno de ellos haya necesitado ingreso hospitalario, según fuentes de la comunidad. El primer brote, que cuenta con 3 casos positivos y 7 contactos en seguimiento, se ha detectado dentro del ámbito laboral, mientras que el segundo (6 positivos y 50 personas en seguimiento) pertenece a un círculo familiar, "con la circunstancia especial de que alguno de los casos, menores de edad, acudían a un campamento urbano, en el que también se ha realizado la identificación de contactos e intervención de control", aseguran fuentes de la comunidad.
Madrid registra un brote en una familia con niños que asistían a un campamento urbano
Madrid, además, ha recomendado hoy a la dirección del Masters 1000 de tenis que no se celebre este evento deportivo, previsto para el mes de septiembre, aunque ha dejado la decisión final en manos de la propia dirección del Masters.
62 brotes en Andalucía
A 1.367 nuevos positivos de Covid y 19 fallecidos ascienden las cifras registradas por la Generalitat de Cataluña en las últimas 24 horas, según el último balance oficial difundido esta misma mañana por el Departamento de Salut. En total, desde el inicio de la pandemia, 97.981 personas han dado positivo en esta comunidad por pruebas PCR y otros tipos de test, y 12.745 pacientes han muerto por la enfermedad en un hospital o en un centro sociosanitario.
Muchos menos casos (45 positivos) ha comunicado Andalucía con respecto al último balance hecho público por la Junta hace 24 horas, pero esta comunidad registra ya hasta 62 brotes activos de la enfermedad (49 de ellos, según fuentes andaluzas, en fase de investigación y otros 13 "ya controlados"). Siete de esos 62 brotes habrían aflorado también en las últimas 24 horas: dos en Córdoba, dos en Sevilla, dos en Málaga y uno en Almería, según el balance ofrecido esta misma mañana por la Consejería de Andalucía de Salud y Familias.
Una comida familiar en Extremadura genera un brote con 11 positivos y 21 contactos
En la comunidad limítrofe, la Dirección General de Salud Pública de la Junta de Extremadura ha notificado hoy 43 nuevos positivos -confirmados por pruebas PCR- y un nuevo brote en la localidad de Casar de Cáceres, con 11 positivos y 21 personas en seguimiento, originado concretamente en una comida-reunión familiar.
En vista de que la forma de contagio más frecuente detectada en la comunidad extremeña es precisamente la relacionada con eventos familiares (reuniones, fiestas, comidas...), la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de la Junta va a dictar una resolución en la que limitará estos encuentros a no más de 15 personas.
Mientras, su homóloga en Castilla y León ha cursado esta misma mañana una petición a un juzgado para decretar el confinamiento durante 14 días de las localidades de Íscar y de Pedrajas de San Esteban (Valladolid), tras un brote que cuenta ya con 42 positivos.
La Junta castellano-leonesa está a la espera del dictamen judicial y, de ser positivo, adoptará "varias medidas de prevención que pueden afectar a la movilidad de la población y a actividades que pongan en peligro la salud de las personas", según fuentes de la Junta.
Castilla y León limita los horarios de los locales de ocio y restauración
De materializarse este confinamiento selectivo, sólo se permitiría la "entrada y salida" de los municipios por "causas debidamente justificadas", aunque podría estar permitida la circulación interior de los vecinos de Íscar (6.300 habitantes) y de Pedrajas de San Esteban (unos 3.300).
Aspecto de una de las manifestaciones de residentes que estos días han recorrido la Comunidad Valenciana.
La Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana ha negado las críticas de "falta de voluntad negociadora" que ayer expuso el comité de huelga que representa a los residentes de la comunidad en huelga indefinida desde el pasado 21 de julio, tras el fracaso de la primera reunión oficial entre ambas partes para intentar canalizar el conflicto.
Para corroborarlo, ha hecho hincapié en que se compromete "a seguir analizando y debatiendo las reivindicaciones planteadas por el personal MIR en el ámbito de un Foro de Negociación de carácter autonómico". En ese foro estarían, en teoría, todas las organizaciones sindicales, "en proporción a la representación obtenida en las últimas elecciones" y, según la consejería, en él sólo podrían abordarse las demandas que "entran dentro de la competencia autonómica".
En esta línea, desde el departamento que dirige Ana Barceló se insiste en que "muchas de las reivindicaciones planteadas por el comité de huelga se encuentran ya recogidas en la normativa vigente, mientras otras corresponden al ámbito competencial de la Administración del Estado (Real Decreto 1146/2006, de 6 de octubre)".
Pero mientras la consejería reitera que desde el primer momento existe "voluntad de alcanzar acuerdos, abrir un espacio de diálogo y dirigir las reivindicaciones hacia un marco legal que ofrezca seguridad jurídica", el comité de huelga de CESM-CV/Asociación Mir España (AME) ha exigido "el cese inmediato de la consejera Ana Barceló, pues cualquier otra posición del presidente Ximo Puig será avalar y respaldar la incompetencia y falta de voluntad negociadora de su gobierno".
Según el comité, el fracaso de la primera reunión oficial entre ambas partes fue una "demostración y prueba de su manifiesta incapacidad".
Otra propuesta sindical
En este contexto, y justo el mismo día de la reunión, el sindicato CSIF anunció que había solicitado por escrito a la consejera de Justicia, Interior y Administración Pública, Gabriela Bravo, "la reunión urgente de la Mesa General de Negociación" para abordar "las deterioradas condiciones de trabajo" del personal residente. Según CSIF, éste es "el único foro de negociación posible de ámbito autonómico dentro de la Generalitat Valenciana para tratar las condiciones del personal laboral sanitario interno residente (MIR, PIR, FIR, EIR…)".
CSIF exige que las peticiones MIR se aborden en la Mesa General de Negociación
Por este motivo, añade el escrito, "esperamos que nuestra petición sea atendida lo antes posible, ante la urgencia de la negociación de este colectivo". El sindicato ha remitido, además, otro escrito a Barceló en el que le comunica la petición de la reunión urgente de la Mesa General de Negociación, y le apremia a que "nuestra petición sea atendida lo antes posible".
Mientras los MIR la acusan de "nula capacidad negociadora", la consejera valenciana plantea ahora que sus peticiones se aborden en un foro autonómico sindicalOffEnrique Mezquita. ValenciaEIRFIROff
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La primera referencia al sabor dulce de la orina de los diabéticos la hallamos en el Ayurveda de Sushruta, en el año 400 a.C. Los médicos árabes medievales Rhazés y Avicena, al igual que los antiguos hindúes, conocían el sabor de la orina en la diabetes. En concreto Abú Alí al-Husayn ibn Abd Ulla Ibn Siná, más conocido en Occidente como Avicena, un gran defensor de la uroscopia, evaporó la orina de un diabético y observó que dejaba unos residuos con sabor a miel, consignando sus observaciones en el tercero de los cinco libros de su célebre Canon.
Pero el apellido mellitus o el genitivo latino melliti, que significa ‘azucarada’ o ‘de azúcar’, se atribuye a sir Thomas Willis (1621-1675), que fue médico del rey Carlos II de Inglaterra y que en 1674 probó por tercera o cuarta vez en la historia la orina de un diabético, atribuyendo su sabor característico no al azúcar, sino a que la sangre se descompone y aparece un contraste entre la sal y los ácidos azufrados. Concluye que el origen de la enfermedad se halla en la sangre. Repasemos a continuación los detalles de la hazaña de este galeno, apodado «El Hipócrates inglés». Era una tarde fría de abril del año 1674 cuando salió de su domicilio para visitar a un paciente. Al cabo de unos minutos de ir caminando llegó junto al enfermo, al que reconoció, y cuando estaba a punto de abandonar el dormitorio de aquél le llamó la atención el hecho de que un par de moscas estaban revoloteando en torno a la copa de orina del encamado. Tras coger el recipiente con las manos y observarlo al trasluz bebió una pequeña cantidad del líquido, comprobando que era su dulzor el que había atraído a los dípteros. En los meses que siguieron al evento Willis se dedicó a probar la orina de sus clientes, llegando a la conclusión de que sólo percibía un sabor dulce si eran diabéticos. Retomando literalmente las palabras de Willis: «Es necesario probar la orina del paciente. Es tan dulce como la miel. El paciente se debilitará, se dormirá y morirá».
El Nobel de Literatura Camilo José Cela, que inició la carrera de medicina, sin lograr acabarla, en su obra Judíos, moros y cristianos relataba así una experiencia con cierto parecido: «En la plaza, un viejo está sentado al sol con la bragueta llena de moscas. El vagabundo que por ser de todo, hasta probó, sin buenos resultados, a hacerse médico, recuerda que don Florito, un auxiliar de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela, solía decir: “si ven ustedes un viejo sentado al sol y con moscas en la bragueta, ya se sabe: diabetes”».
Roberto Pelta
En palabras del médico inglés Thomas Willis, "la orina del paciente diabético es tan dulce como la miel".OffRoberto PeltaOff
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Aspecto general del Salón Ernest Lluch, del Ministerio de Sanidad, escenario de los actos de adjudicación de plazas (Foto: Luis Camacho).
No va más. A las 18:02:02 del 31 de julio de 2020 terminó la elección de plazas MIR probablemente más atípica de la historia de la formación sanitaria especializada en España y, sin duda, más polémica en su génesis y desarrollo. El residente con número de orden 9.275 cantó ayer por la tarde su preferencia (Bioquímica Clínica en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, de Zaragoza) y echó el telón a un acto que comenzó el pasado 13 de julio.
Ese día, el 13 de julio, fue el que designó el Ministerio de Sanidad deprisa y corriendo después de que el Tribunal Supremo ordenase la suspensión de la elección exclusivamente telemática que el departamento de Salvador Illa había decretado por la situación de crisis sanitaria que se vivía -y se vive- en el país y para preservar -alegaba el ministerio- la seguridad de todos los participantes en el proceso de adjudicación de plazas.
El frente común que todas las organizaciones profesionales hicieron contra esta decisión -que se materializó en varias manifestaciones virtuales de residentes en las redes sociales y una presencial, organizada por CESM, ante la sede del ministerio- y el recurso judicial que 31 opositores presentaron contra esa decisión llevaron al Supremo a decretar la suspensión de la elección sólo telemática y a instar al ministerio a habilitar los medios para que también pudiera hacerse de forma presencial.
Las colas que el 13 de julio podían verse a las puertas del ministerio evidenciaron que los residentes querían acudir físicamente a la sede del Paseo del Prado para ejercitar -en vivo y en directo- su derecho a elegir plaza MIR. De hecho, el 84% de los aspirantes que estaban llamados para elegir plaza en el primero de los cuatro turnos que el ministerio ha establecido durante todos los días de elección lo hicieron físicamente, en el salón Ernest Lluch del ministerio.
En lo que al reparto de plazas propiamente dicho se refiere, la convocatoria de este año también ha sido atípica por el volumen total de plazas de formación sanitaria en todas las titulaciones -el más alto de la historia-. Se han repartido un total de 9.680 plazas de formación especializada, a las que hay que sumar los 133 puestos docentes aprobados por la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud (SNS) el pasado 5 de mayo, en plena pandemia aún.
De hecho, algunas de las especialidades que se beneficiaron de ese aumento posterior fueron precisamente aquellas que se preveía que iban a tener más necesidades de efectivos a medio-largo plazo en el escenario -nuevo e incierto- que se abre en la era post-Covid.
Pese a tener la oferta más alta de su historia, Familia ha repartido todas sus plazas
Entre las especialidades beneficiadas por el incremento de puestos destaca especialmente Medicina Familiar y Comunitaria, que este año ofertaba nada menos que 2.227 plazas totales, el número más alto de su historia y, pese a ello, las ha cubierto en su totalidad, bien es verdad que en la decimoquinta y última jornada del proceso de adjudicación, pero por delante de otras especialidades con una oferta de puestos mucho más reducida que la suya, como Medicina del Trabajo, Microbiología y Parasitología y Bioquímica Clínica.
Además, la primera elección de Medicina de Familia en esta convocatoria se ha producido con el número 80, un número relativamente bajo para esta especialidad. Ha sido María Minué, que cursará la especialidad en el Hospital Infanta Leonor, de Madrid.
Comportamiento mimético
Independientemente de las polémicas que han marcado -antes, durante y después- el desarrollo del proceso de adjudicación, del volumen de plazas ofertadas e incluso del contexto en que se ha producido ese proceso, lo cierto es que el comportamiento de los nuevos residentes reproduce casi miméticamente el de las generaciones previas.
Un año más, Dermatología, Cirugía Plástica (la primera especialidad en agotarse), Cirugía Oral y Maxilofacial y Cardiología han copado el top de las especialidades favoritas por los primeros MIR en elegir sus plazas, y han sido -como en todas las convocatorias previas- las primeras en colocar el cartel de "no hay plazas". El orden en el podio experimenta ligeras variaciones de una convocatoria a otra, pero esas 4 especialidades son las que tradicionalmente centran el interés de los aspirantes con mejores notas en el examen MIR; este año, el primer lugar fue para Plástica (que se agotó en el número de orden 782), el segundo para Dermatología (que se quedó sin plazas 39 números más tarde) y el tercero y cuarto lo ocuparon, respectivamente, Cirugía Oral y Maxilofacial y Cardiología, que agotó sus 180 plazas en el número de orden 2.834.
Plástica, Dermatología, Cirugía Oral y Cardiología, un año más entre las favoritas
Además, Dermatología y Cardiología, con tres plazas cada una, fueron las especialidades preferidas entre los 10 primeros residentes en elegir, incluido el número 1 de España, Daniel Virseda, que cursará Dermatología en el Hospital Gregorio Marañón, de Madrid.
Entre los cien primeros electores (el 61% de ellos fueron hombres, según los datos recabados por el Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada) también Dermatología fue la especialidad más demandada, con 23 plazas, seguida precisamente de Cardiología (20 plazas) y Medicina Interna y Anestesiología, con 10 y 8 plazas, respectivamente.
También como todos los años, las comunidades de Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía (las que más plazas reparten de todo el SNS) concentran las unidades docentes hacia las que más vuelven la vista los primeros electores en cantar sus preferencias. Entre los 20 primeros MIR, por ejemplo, 12 eligieron centros de Madrid, 3 de Cataluña, 3 de la Comunidad Valenciana, 1 de Baleares y otro de Andalucía. Dentro de los diez primeros, 6 optaron por Madrid, 2 por la Comunidad Valenciana y los otros dos por Cataluña y Baleares.
Las huelgas MIR de Madrid y Valencia no modificaron la inclinación de los MIR
Otro factor añadido a la elección de plazas de este año han sido las dos huelgas indefinidas de residentes convocadas en Madrid y en la Comunidad Valenciana, que han coincidido en el tiempo con el desarrollo del proceso (la de Madrid, de hecho, comenzó el 13 de julio, el mismo día que empezaba el reparto de plazas, y la de la Comunidad Valenciana el 21 de julio).
A tenor de las elecciones de los residentes no parece, sin embargo, que ambas huelgas hayan tenido efecto alguno a la hora de modificar sus preferencias. Como viene ocurriendo de forma repetida desde las cinco últimas convocatorias, Madrid y la Comunidad Valenciana ocupaban, respectivamente, el primer y el cuarto lugar en volumen total de plazas asignadas después del tercer día de elección (cuando ya han elegido 1.800 MIR), y tres hospitales de Madrid (Gregorio Marañón, La Paz y el 12 de Octubre) y uno de la Comunidad Valenciana ( Hospital Universitario La Fe, de Valencia) copaban los cuatro primeros puestos entre los centros favoritos de los MIR.
Peticiones del CEEM
Cerrado el proceso de adjudicación de plazas de 2020, y a la espera de que los nuevos MIR se incorporen a sus unidades docentes (entre el 21 y el 25 de septiembre), ya flota en el aire la convocatoria del próximo curso. El Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) ya ha remitido a la Dirección General de Ordenación Profesional, que dirige Rodrigo Gutiérrez Fernández, algunas peticiones para su desarrollo.
El CEEM pide más plazas y que la elección sea telemática y presencial
En primer lugar, aunque los estudiantes admiten que las 9.680 plazas de formación acordadas este año entre el ministerio y las comunidades supone una oferta récord, matizan que ese volumen de plazas sigue siendo insuficiente "para cubrir la gran oferta de graduados en Medicina que se presentan cada año al examen MIR, imposibilitados de ejercer su profesión al carecer la especialidad". Así pues, para evitar que esa bolsa de graduados sin especialidad siga creciendo, reclaman un nuevo aumento de puestos de formación especializada.
Y en segundo lugar, y para que no quede duda alguna sobre el tipo de elección de plazas preferido por estudiantes y residentes, el CEEM solicita que se mantenga el status quo previo a la orden del 13 de mayo que lo modificó y que "se permita tanto la elección presencial como la telemática". Ahora falta por pronunciarse el Supremo, cuyo dictamen definitivo aún está pendiente.
Marcada por la polémica y con el mayor volumen de plazas ofertadas de la historia, la adjudicación de plazas del MIR 2020 se despide con todos los puestos ocupados.OffFrancisco GoiriMIRMIRMIRMIRMIROff
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Según un análisis de 100.000 profesionales de la salud en ‘The Lancet Public Health’
Varios profesionales descansan en la puerta de Urgencias del Hospital Ramón y Cajal (Foto: Alberto Di Lolli)
Los hospitales, como es sabido, han sido y son uno de los focos principales de expansión del coronavirus. Sobre todo, lógicamente, porque ahí es donde recalan los contagiados. Ahora, las estrictas medidas de control contienen mejor la difusión entre el personal y entre los pacientes. En las semanas iniciales, la sorpresa y el desconocimiento, junto con la avalancha de enfermos y la falta de medios de protección, alimentaron buena parte de la pandemia.
Varios estudios han confirmado el alto riesgo de los centros sanitarios, sobre todo para el personal que allí trabaja. Uno de los primeros análisis en España se hizo en el Hospital Clínico de Barcelona: había un 11,2% de profesionales contagiados. Poco después, el estudio del Hospital Fundación de Alcorcón, de Madrid, daba un 31% de sanitarios infectados. El Hospital San Paolo, de Milán, acaba de publicar en BMC Pulmonary Medicine su estudio de seroprevalencia entre 202 profesionales sanitarios del centro: 14,4% de infectados, si bien en los varones subía al 24.3% y variaba según los tramos de edad: 25,9% en personal de 20 a 29 años y 30,4% entre los de 60-69 años.
Y en una prepublicación en medRxiv, un equipo del Hospital madrileño de Fuenlabrada ha analizado la prevalencia entre 2.439 empleados (el 80,9% de la plantilla). Un total de 411 (16,9%) y 264 (10,8%) fueron SARS-CoV-2 IgG y rRT-PCR positivos, respectivamente. La prevalencia acumulada teniendo en cuenta todos los estudios sería del 19,9%. Los hombres se infectaron más que las mujeres (25% frente a 18.5%). La prevalencia acumulada de covid-19 entre los sanitarios asignados a los departamentos médicos fue mayor (25,2%) que en otros otros, así como entre el personal médico (25,4%) en comparación con otras categorías profesionales.
Pero incluso con equipos de protección adecuados, el personal sanitario de primera línea tiene el triple de riesgo de contagiarse que la población general, según otro análisis que se publica hoy en The Lancet Public Health. El estudio también ha observado que los trabajadores de la salud de etnia negra, asiática o de minorías raciales eran más propensos a dar positivo, incluso cinco veces más que sus compatriotas no sanitarios, fenómeno que sugiere, piensan, cierto desprecio o racismo larvado o inconsciente, quizá más acentuado en el mundo anglosajón.
Utilizando la aplicación Covid Symptom Tracker, investigadores del King's College de Londres y de la Universidad de Harvard en Estados Unidos han examinado datos de 2.035.395 personas y de 99.795 trabajadores sanitarios de primera línea del Reino Unido y Estados Unidos procedentes de 5.545 informes de todo el mundo del 24 de marzo al 23 de abril. La prevalencia del SRAS-CoV-2 fue de 2.747 casos por cada 100.000 trabajadores sanitarios de primera línea, en comparación con 242 casos por cada 100.000 personas en la comunidad general. Un poco más del 20% de los trabajadores sanitarios notificaron al menos un síntoma asociado con la infección por SARS-CoV-2 frente al 14,4 por ciento de la población general; fatiga, pérdida de olfato y del gusto, y voz ronca eran síntomas frecuentes.
A pesar de los EPI
Sebastien Ourselin, del King's College de Londres y coordinador del análisis, comenta que "los datos confirman que todavía existe un riesgo elevado de infección por SARS-CoV-2 a pesar de la disponibilidad de EPI”. Es decir, además de la importancia de los trajes protectores, son cruciales estrategias adicionales para proteger al personal sanitario, como garantizar la correcta aplicación y eliminación del EPI o evitar su reutilización.
Claire Steves, investigadora clínica principal del King's College, añade que estas medidas, "que nos protegen a nosotros y a la población, deben establecerse también en los centros de salud y en los centros sociosanitarios, como las residencias de ancianos”.
Los profesionales de la salud de primera línea tendrían entre el 10 y el 15% más infecciones que la población general, según los estudios disponibles.OffJosé R. ZárateMicrobiología y Enfermedades InfecciosasOff
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