La automedicación es una práctica habitual entre los estudiantes de Ciencias de la Salud que están a punto de finalizar la carrera, y esa práctica es consecuencia directa de la confianza que esos mismos estudiantes tienen en lo que saben: los conocimientos adquiridos durante el grado sobre uso y aplicabilidad de los fármacos (sobre todo, en Enfermería y Medicina) promueven la tendencia a la autoreceta. Ésta es la principal conclusión de un estudio elaborado en la Universidad de Córdoba (UCO), según el cual el 90,8% de los estudiantes de último año de los grados de Medicina, Enfermería y Fisioterapia confiesa que se automedica, y que lo hace de forma habitual.
El estudio, publicado en la revista Educación Médica y firmado por Francisco González-Muñoz, Luis Jiménez-Reina e Irene Cantarero-Carmona, del Departamento de Ciencias Morfológicas y Sociosanitarias de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UCO, se basa en una encuesta anónima (con diez preguntas de respuesta única y/o múltiple) a la que respondieron 217 estudiantes de último año de las tres titulaciones de Ciencias de la Salud. Aunque la automedicación es una práctica muy extendida en las aulas de estos tres grados de la UCO, es particularmente elevada en el caso de Enfermería, donde el 96,2% de los alumnos de 4º recurre a ella, frente al 89,8% de los estudiantes de 6º curso de Medicina y sólo el 80,6% de quienes cursan el último año en el grado de Fisioterapia.
Los autores del estudio llaman la atención sobre el hecho de que las cifras de prevalencia que emanan de su encuesta "son claramente superiores a las de otros estudios previos realizados sobre la población general de nuestro país", y en este sentido citan la prevalencia del 20% que revela la encuesta de Salud en España del Instituto Nacional de Estadística, o la del 31,3% de un informe sobre Automedicación y ancianos elaborado en el ámbito de atención primaria.
En Medicina, el 10% del alumnado admite el consumo de antibióticos por cuenta propia
Añaden, además, que la prevalencia de la automedicación detectada entre los universitarios de Córdoba es similar a la de sendos estudios realizados entre estudiantes de Ciencias de la Salud de la Universidad de Valencia y entre los alumnos de último curso de Farmacia de la Universidad de Murcia, donde el recurso a esta práctica era incluso más habitual que en Córdoba (un 92,9%).
El dolor leve, los síntomas gripales y los trastornos digestivos son (por este orden) los mayores causantes de la toma de medicamentos sin prescripción médica que citan los alumnos de la UCO. La levedad de los síntomas es, de hecho, la causa más frecuente de la automedicación entre los estudiantes de los tres grados: Fisioterapia (80%), Medicina (74,22%) y Enfermería (69,34%).
Aun así, la alergia aparece como un motivo de mayor medicación entre los estudiantes de Medicina (en torno al 30% de los encuestados de este grado) que entre los de Enfermería (alrededor de un 15%) y los de Fisioterapia, donde apenas aparece citada. Las patologías infecciosas son también fuente de mayor automedicación entre los alumnos de Medicina, así como el estrés y la ansiedad, patologías que, según todos los estudios previos, afectan más a los futuros médicos por la duración, exigencia y complejidad del grado que cursan. Según el estudio de la UCO, alrededor del 15% del alumnado de Medicina confiesa haberse automedicado para reducir el estrés y la ansiedad, frente al 10% de los estudiantes de Fisioterapia y menos del 5% de los de Enfermería.
Entre los fármacos más citados por los estudiantes, los analgésicos ocupan el primer lugar (99,13%), seguidos de los antigripales (26,89%) y los antiácidos (22,3%). No obstante, el estudio destaca que, "pese al peligro que conlleva el abuso de antibióticos, por la creciente aparición de resistencias bacterianas, el 10% de los estudiantes de Medicina admitía haberlos consumido por cuenta propia".
El 70,4% de los alumnos de Medicina percibe como "muy buena" la automedicación
El 47,4% de los encuestados por la UCO asegura que su práctica de autoconsumo se centra en un solo medicamento, pero un 27,7% admite que ha tomado dos fármacos, y hasta un 15% de los alumnos ha llegado a recurrir a tres. Sólo el 10% de los alumnos confiesa haberse autorecetado cuatro o más.
Los conocimientos adquiridos durante la carrera fueron la mayor fuente de información citada por los alumnos para automedicarse, aunque en este punto sí que se aprecian diferencias significativas entre Enfermería y Medicina, por una parte, y Fisioterapia, por la otra: mientras que el 60% de los alumnos de último año de los dos primeros grados se escuda en su nivel de conocimientos para justificar esta práctica, en el caso de Fisioterapia, sólo el 20% recurre a este argumento.
Hay, además, otro dato que corrobora la confianza del alumno en lo que sabe y, en este caso, esa confianza es especialmente acusada entre los futuros médicos: el 70,4% de los estudiantes de Medicina percibe como "muy buena" la eficacia de la automedicación, frente al 52,6% de los de Enfermería y al 32,3% de los alumnos de Fisioterapia. Además, sólo en el grado de Medicina, las mujeres se muestran más satisfechas sobre la eficacia de la automedicación que los hombres.
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A diferencia de los estudios previos sobre este tema entre estudiantes de Ciencias de la Salud, el de la UCO incluye por primera vez a estudiantes de Fisioterapia, lo que, según sus autores, permite discernir con mayor claridad el peso que tienen los conocimientos (y la confianza del estudiante en esos conocimientos) a la hora de optar por automedicarse, ya que, "pese a formar parte del ámbito sanitario, los alumnos de Fisioterapia no reciben formación farmacológica en su grado".
La ausencia de esa formación específica hace que los futuros fisioterapeutas confíen más que sus colegas de Medicina y Enfermería en el consejo del médico, "aunque también en la información aportada por familiares, vecinos y amigos. Cabe pensar, por tanto, que el menor conocimiento sobre el uso y aplicabilidad de los fármacos que se da en algunos grados hace que la recomendación de un conocido adquiera relevancia, sin despreciar otras variables como la sugerencia de un profesional o la lectura del prospecto del fármaco", resumen las conclusiones del estudio.
Formación duradera y transversal
Los investigadores de la UCO coinciden en que las elevadas cifras de prevalencia de autoconsumo de medicamentos entre los estudiantes de Ciencias de la Salud "nos hace reflexionar sobre la importancia de una acción formativa eficaz y específica durante el grado, con el fin de concienciar a este grupo de discentes sobre la peligrosidad que entraña automedicarse".
Los responsables del estudio matizan, además, que este tipo de formación debe ser duradera y transversal, ya que un estudio de la Universidad de Málaga sobre la incidencia de la automedicación entre el alumnado de la Facultad de Ciencias de la Educación de esta universidad demostró que la prevalencia de esta práctica no obtuvo diferencias significativas antes y después de "una breve intervención educativa". En este sentido, el estudio de la UCO aboga por "integrar de manera global, y a lo largo del grado, contenidos que adviertan sobre la automedicación".
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