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domingo, 19 de septiembre de 2021

El abordaje multidisciplinar de la gestante con enfermedades reumáticas incluye al farmacéutico hospitalario

Profesión
gemasuarez
Dom, 19/09/2021 - 08:00
Información al médico y a la paciente
Las mujeres con enfermedades reumáticas pueden tener hijos como cualquier mujer sana, aunque es necesario planificar el embarazo.
Las mujeres con enfermedades reumáticas pueden tener hijos como cualquier mujer sana, aunque es necesario planificar el embarazo.

Las mujeres con enfermedades reumáticas pueden tener hijos como cualquier mujer sana, aunque es necesario planificar el embarazo con el reumatólogo y contar con un equipo multidisciplinar que sepa abordar de forma adecuada las posibles complicaciones que puedan presentarse.

En ese equipo multidisciplinar que menciona la Sociedad Española de Reumatología (SER) tiene su hueco el farmacéutico hospitalario, "porque puede ayudar a los profesionales sanitarios a tomar una decisión adecuada, actualizando los datos disponibles de los distintos tratamientos en la gestación y lactancia y en qué momento suspender o modificar el tratamiento antes de la concepción", afirman a este medio Julia Martínez Barrio, del Servicio de Reumatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, y Juan Antonio Martínez López, del Servicio de Reumatología del Hospital General Universitario Fundación Jiménez Díaz, de Madrid.

Esta aportación es confirmada por Joaquín Borrás y Estela García, coordinador y miembro, respectivamente, del Grupo de Trabajo de Enfermedades Inflamatorias Inmunomediadas de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), que, en declaraciones a CF, afirman que ellos pueden aportar al resto del equipo médico "toda la información de la que se dispone sobre la farmacocinética y farmacodinamia de los tratamientos empleados en estas enfermedades durante las situaciones de embarazo, lactancia y fertilidad, así como toda la evidencia científica de uso disponible". 

Tanto es así que recuerdan que el grupo al que pertenecen ha elaborado la Guía de fármacos en embarazo, lactancia y fertilidad "para ayudar a pacientes y clínicos en el tratamiento de enfermedades inflamatorias inmunomediadas. "Además -añaden-, disponemos de una app de la guía tanto para Apple como para Android".

De cara a la paciente, entre los consejos específicos que los farmacéuticos hospitalarios pueden darle relacionados con la medicación, Borrás y García recalcan la importancia de la adherencia al tratamiento farmacológico que se vaya a llevar a cabo durante estas situaciones, "puesto que un mal control de su patología podía afectar al desarrollo del embarazo".

También ponen especial atención a la labor encaminada a que la paciente "comprenda cuál es la duración del tratamiento y, si fuese necesaria la suspensión del mismo, elaborar un plan de seguimiento para evitar errores de medicación y detectar posibles efectos adversos".  

Preguntados sobre cómo programan el seguimiento a la embarazada con enfermedades reumáticas, responden que se hace en función del plan de tratamiento consensuado. Así, "se realizarían revisiones según el trimestre de gestación del embarazo y las medidas farmacológicas a adoptar. Mínimo una revisión trimestral y, así, poder detectar posibles efectos adversos o errores de medicación, evaluar la adherencia al plan terapéutico y evaluar la eficacia del tratamiento a partir de la utilización de las escalas de valoración como Resultados Reportados por el Paciente (PROM) y Patient Reported Experience (PREM)".

Por todo ello, Borrás y García defienden que "el farmacéutico de hospital es un pilar fundamental para valorar, mediante consultas de atención farmacéutica, cualquier duda/consulta durante las situaciones de embarazo, lactancia o fertilidad así como la adherencia al plan de tratamiento farmacológico consensuado con el resto del equipo multidisciplinar".

Decálogo de la SER

La necesidad de contar con un equipo multidisciplinar que haga seguimiento de la embarazada con alguna enfermedad reumática es uno de los puntos incluidos en el decálogo elaborado por la SER, tras la celebración del IV Curso SER de Edad Fértil en EAS y patología inflamatoria crónica, que se ha celebrado el 10 y 11 de septiembre y que ha contado con la colaboración de UCB.

En ese decálogo se recomienda: 

  • Planificar el embarazo.
  • Tener controlada la enfermedad, al menos, de 3 a 6 meses antes de quedarse embarazada, incluso 12 meses en pacientes que han sufrido brotes graves de algunas enfermedades como, por ejemplo, el lupus.
  • Interrumpir aquellos tratamientos menos seguros como, por ejemplo, metrotexato, leflunomida, micofenolato de mofetilo, o algunos biológicos. "Otros tratamientos ya han demostrado ser compatibles con el embarazo y el médico indicará cuál es el tratamiento adecuado y la posibilidad de poder utilizar el fármaco a lo largo del embarazo, con el fin de controlar la enfermedad y evitar un cambio de tratamiento durante la gestación", dice la SER.
  • Hacer un seguimiento del embarazo. "Cuando una mujer con una enfermedad reumática y especialmente en enfermedades autoinmunes sistémicas como el lupus, el síndrome de Sjögren o la esclerodermia, se queda embarazada se debe remitir a una Unidad de Embarazo de Alto Riesgo, o en su defecto, mantener un contacto estrecho entre reumatólogos y obstetras, para un control riguroso del embarazo.
  • Respecto al parto, "la vía preferida en todas las mujeres, salvo que esté contraindicado por motivo obstétrico, es la vaginal y en las mujeres con enfermedades reumáticas también lo es.
  • En cuanto a la anestesia epidural, la SER dice que normalmente no hay ningún motivo por el que una mujer con enfermedad reumática no pueda recibir este tipo de anestesia, siempre según el criterio del anestesista, teniendo en cuenta su enfermedad y medicación que utiliza.
  • Durante el puerperio, se recomienda extremar la vigilancia, "dado que son frecuentes los brotes de la enfermedad. Esto, además, es un punto que preocupa mucho a las mujeres, ya que puede afectar a su capacidad para cuidar a su recién nacido. Por eso, es importante continuar con los tratamientos indicados.
  • No renunciar a la lactancia. "El objetivo es poder conseguir una lactancia natural si así lo desea la mujer mientras la enfermedad se encuentra controlada con tratamientos compatibles.
  • Buscar apoyo. "Con la adecuada preparación y supervisión -dice la SER- lo más habitual es que el embarazo sea posible". Por ello, insiste en que la paciente hable con su médico para recibir apoyo durante todo el proceso y, en caso necesario, facilitar el acceso inmediato si sucediese un brote de la enfermedad reumática.
  • Seguimiento por un equipo multidisciplinar. "Una buena comunicación entre profesionales y pacientes puede reducir de manera notable los riesgos e incrementar las posibilidades de éxito", afirman los reumatólogos.

Embarazos de riesgo

Martínez Barrio y Martínez López aseguran a CF que "todas las enfermedades autoinmunes sistémicas pueden afectar al correcto desarrollo del embarazo en función de varios factores, como el diagnóstico, la actividad de la enfermedad y el daño asociado, los fármacos utilizados y los anticuerpos asociados". Bien es cierto que ellos ponen especial énfasis en el lupus eritematoso sistémico y en el síndrome antifosfolípido.

Dicho esto, aclaran que no todas las mujeres con enfermedades reumáticas que se quedan embarazadas son considerados embarazos de riesgo y no es generalizada la recomendación de reposo. De hecho, afirman, que se recomienda realizar una vida lo más normal posible, "salvo que haya recomendaciones obstétricas que indiquen lo contrario, normalmente por causas distintas a las reumatológicas".

Medicamentos seguros

En cuanto a la medicación, que es mencionada en el decálogo, los dos reumatólogos recuerdan que "en los últimos años se han realizado varias revisiones sistemáticas (British Society of Rheumatology, EULAR, American College of Rheumatology), donde aparecen recogidos diversos fármacos que se pueden utilizar en el embarazo. "Nos encontramos, entre otros, con fármacos como la hidroxicloroquina, la sulfasalazina o la azatioprina, la prednisona, algunos antiTNF...". Por ello, sostienen que con los tratamientos de los que disponemos hoy día "se pueden tratar las enfermedades autoinmunes sistémicas y las inflamatorias durante la gestación".

Es más, confirman que la mayoría de los tratamientos "se pueden mantener durante toda la gestación". Eso sí, destacan que hay que valorar cada caso y hacer un seguimiento individualizado de la paciente. 

Esta seguridad también se traslada al periodo de lactancia. De hecho, aunque Martínez Barrio y Martínez López reconocen que algunos de estos fármacos se pueden excretar en la leche materna, "se detectan en cantidades ínfimas, por lo que no suponen un riesgo para el recién nacido".

La SER reconoce la participación de este profesional en el equipo que sigue a estas pacientes, informando al resto de médicos sobre la medicación y cuándo suspenderla o mantenerla. Off Gema Suárez Mellado Reumatología Off

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