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lunes, 20 de septiembre de 2021

Suero

Fernando Navarro
Fernando Navarro
Lun, 20/09/2021 - 14:55
Errores consagrados (o casi)
suero
Tubos de suero sanguíneo.

Cada vez tenemos más difícil, incluso en los textos especializados, entender qué nos quiere decir alguien cuando nos habla de un suero.

A partir del latín serum, referido al suero de la leche (esto es, la parte que permanece líquida tras cuajar o coagularse la leche), en medicina es tradicional llamar suero, en sentido recto, al suero sanguíneo o porción líquida de la sangre después de coagulada; esto es, el plasma con todas sus proteínas a excepción del fibrinógeno y otros factores de la coagulación.

Si conserva todas sus proteínas, eso quiere decir que el suero conserva también los anticuerpos y permite proporcionar, pues, inmunidad pasiva protectora frente a las enfermedades infecciosas. Tal es la base teórica de la seroterapia o sueroterapia. Es frecuente llamar también suero (o, más propiamente, antisuero o inmunosuero) al suero sanguíneo procedente de un animal o un ser humano expuestos ―ya sea por infección natural o por vacunación― a un microbio patógeno, a una toxina o a otro antígeno, que contiene una concentración alta de anticuerpos específicos y se usa con fines preventivos o, más a menudo, terapéuticos. El suero de convaleciente de covid-19, por ejemplo, fue uno de los tratamientos aprobados por las autoridades sanitarias en las primeras fases de la enfermedad durante la pandemia coronavírica de 2020-2021.

Menos justificación tiene, en mi opinión, el llamar *sueros* a las disoluciones hidroelectrolíticas empleadas con fines terapéuticos, como la solución fisiológica (mal llamada *suero fisiológico*, la solución glucosada (mal llamada *suero glucosado*) y la solución glucosalina (mal llamada *suero glucosalino*). Estas disoluciones no son sueros en sentido estricto, ni deberíamos llamar tampoco *seroterapia o sueroterapia* a la fluidoterapia intravenosa; esto es, a la administración intravenosa de disoluciones salinas, glucosadas o glucosalinas, que no son sueros.

A finales de 2020 asistimos al nacimiento de una nueva acepción de ‘suero’: ante la ausencia de sinónimos para ‘vacuna’, la prensa de lengua española comenzó a usar de forma impropia términos como *antídoto* y, sobre todo, *suero* como si lo fueran: «el antídoto de Pfizer bla, bla, bla», «el suero de Janssen bla, bla, bla», etc. Tanto en los textos periodísticos como no digamos ya en los de carácter puramente científico, desaconsejo estos usos, que, además de impropios, son también confusos. Un antídoto es un fármaco que neutraliza la acción nociva de otro fármaco o de una sustancia tóxica; nada que ver con un suero, pues. Y una vacuna es un preparado biológico que induce una respuesta inmunitaria adquirida específica capaz de proteger frente a una enfermedad determinada; nada que ver tampoco con un suero, pues. Las vacunas son el principal medio de inmunización activa; los sueros o antisueros, el principal medio de inmunización pasiva. No creo que a nadie beneficie confundir unas y otros.

Fernando A. Navarro

Las vacunas y los sueros son dos formas muy diferentes de inmunoterapia: no, no es lo mismo la vacuna de Pfizer que el suero de Pfizer. Off Fernando A. Navarro Off

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