La obesidad mórbida o grave (IMC entre 40 y 50 Kg/m2) afecta al 4,5% de los hombres y el 5,3% de las mujeres en España, según el estudio ENE-COVID. La atención quirúrgica que reciben estas personas es diferente por diversos motivos. La discriminación y el estigma, que se suelen designar mediante el término gordofobia, pueden jugar un papel importante en determinados casos, al igual que en el resto de ámbitos sociales. Pero hay otros factores en juego y los motivos médicos son fundamentales.
Un estudio publicado recientemente en Obesity pone de manifiesto la creciente desigualdad en el acceso a la cirugía en las personas con obesidad extrema en Estados Unidos, precisamente en un momento en el que las cifras de superobesidad se han disparado. Según los resultados del análisis, intervenciones comunes como las dirigidas a implantar prótesis de rodilla o cadera, cirugías de hernia y operaciones de mama, próstata y colon se llevan a cabo en menor medida en quienes presentan un IMC muy elevado.
Los autores del trabajo, del Centro de Investigación Biomédica Pennington de la Universidad Estatal de Luisiana, evaluaron más de 11,6 millones de casos quirúrgicos del Programa Nacional de Mejora de la Calidad Quirúrgica (NSQIP) del Colegio Estadounidense de Cirujanos entre 2005 y 2022.
Los análisis estadísticos muestran una disminución en la probabilidad de que los pacientes con un IMC igual o superior a 50 se sometieran a cirugía a lo largo del periodo de estudio, observándose los mayores descensos en los grupos con un IMC más elevado. Por el contrario, los pacientes con un IMC entre 30 y 40 presentaron un aumento en las tasas de intervenciones quirúrgicas.
Barreras en la atención médica
"A pesar del aumento del número de personas con un IMC elevado, a estas personas se les somete a menos intervenciones quirúrgicas al año", concluyen los investigadores. "Estos hallazgos ponen de manifiesto la necesidad crítica de comprender las desigualdades existentes, agravadas por la creciente prevalencia de la obesidad, que podría estar contribuyendo tanto a un acceso deficiente a la atención quirúrgica como a una mayor morbimortalidad derivada de una presentación clínica con enfermedad más avanzada".
"La obesidad grave no debería impedir que una persona reciba la atención quirúrgica que necesita, ya sea una cirugía de vesícula biliar, de hernia o de hemorroides, por ejemplo", señala Philip Schauer, investigador del Centro de Investigación Biomédica Pennington y uno de los autores del trabajo.
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