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lunes, 27 de diciembre de 2021

Propuesta para la monitorización invasiva tras el cateterismo cardíaco radial en los pacientes con inestabilidad hemodinámica

Profesión
aliciaserrano
Lun, 27/12/2021 - 10:13
Enfermería Cardiológica
Equipo del servicio de Hemodinámica del Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín artífices del trabajo de investigación Propuesta para la monitorización invasiva tras el cateterismo cardíaco radial en los pacientes con inestabilidad hemodinámica.
Equipo del servicio de Hemodinámica del Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín artífices del trabajo de investigación Propuesta para la monitorización invasiva tras el cateterismo cardíaco radial en los pacientes con inestabilidad hemodinámica.

Enfermeros del Servicio de Hemodinámica del Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín, centro adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, son los artífices del trabajo de investigación Propuesta para la monitorización invasiva tras el cateterismo cardíaco radial en los pacientes con inestabilidad hemodinámica, que ha incluido a un total de 37 pacientes y que propone una manera de convertir el acceso radial tras un cateterismo cardíaco en una línea arterial para la monitorización invasiva en aquellos pacientes que se encuentran inestables.

Hay que recordar que habitualmente se retira el introductor radial tras el cateterismo, puesto que podría dañar la arteria si permanece mucho tiempo y para ello se realiza la hemostasia radial inflando con aire una pulsera o banda neumática, pero que hay pacientes a los que, por su gravedad, sería conveniente mantener el acceso arterial para monitorizar la presión arterial y poder realizar extracción frecuente de muestras sanguíneas en las horas siguientes al cateterismo.

Este trabajo, además, ha recibido el tercer premio a la mejor comunicación en el Congreso de la Asociación Española de Enfermería en Cardiología en el marco de la celebración del 42 Congreso Nacional de la Asociación Española de Enfermería en Cardiología (AEEC), cuyo encuentro se celebró a finales del pasado mes de octubre. Se trata de un trabajo realizado por Vicente Rubio, Pablo Benítez, Damián Lorenzo, José Miguel Latorre, José Manuel Alvarez, Teresa Rodríguez, Efrén Pérez, Manuel Benito y Patricia Calderín.

Estos profesionales proponen la utilización de la banda neumática ya comentada como apoyo para el intercambio del introductor radial por la cánula de menor calibre, con lo que se evitaría el sangrado. La puesta en marcha de este protocolo de actuación ha funcionado con normalidad.

"La monitorización continua, la extracción de muestras sanguíneas y la baja incidencia de complicaciones vasculares implican una mejora importante en el manejo de estos pacientes con fragilidad hemodinámica durante el periodo posterior al intervencionismo coronario hasta su estabilización y recuperación", explica Vicente Rubio Alcañiz, enfermero y supervisor de la unidad de Hemodinámica Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín.

P: ¿Cuándo y por qué surge el estudio Propuesta para la monitorización invasiva tras el cateterismo cardíaco radial en los pacientes con inestabilidad hemodinámica?

R: La aplicación de este procedimiento se remonta a mediados de 2020 y fue entonces, cuando al ver que este protocolo para realizar el intercambio del introductor radial por la cánula funcionaba con normalidad al poder monitorizar la presión arterial normalmente y extraer muestras de sangre, cuando decidimos incluir a los pacientes en un estudio para demostrar que, efectivamente, funcionaba en todos. Además, de paso decidimos valorar las posibles complicaciones vasculares que pudieran derivarse de la compresión de la banda neumática que utilizamos para poder realizar este intercambio.

Para evitar el sangrado, la clave es utilizar la compresión que realiza la banda neumática al ser inflada sobre el punto de punción que se emplea habitualmente para realizar la hemostasia radial

P: ¿Cómo se les ocurrió convertir el acceso radial tras un cateterismo cardíaco en una línea arterial para la monitorización invasiva en aquellos pacientes que se encuentran inestables?

R: En muchas ocasiones y debido a la inestabilidad hemodinámica y/o respiratoria de algunos pacientes, cuando se hacen los cateterismos por acceso arterial femoral se deja puesto el mismo introductor utilizado en el cateterismo para el control posterior del paciente. Sin embargo, en la actualidad, la gran mayoría de cateterismos se hacen por vía radial y no se puede dejar el introductor de 6F (2,4 mm de diámetro externo) en una arteria radial que mide unos 2,5 mm de media. El daño en la pared arterial, la trombosis, incluso la oclusión permanente de la arteria o la posibilidad de isquemia de la mano por fenómeno embólico desaconseja dejar el introductor. De hecho se retira tras el cateterismo. Por tanto, si se da la necesidad de mantener un acceso arterial debe ser una cánula de menor calibre que no implique una aumento de las complicaciones vasculares.  El problema surge entonces en la diferencia de calibre que provoca hemorragia del punto de punción. Para solucionar esto y evitar el sangrado, la clave es utilizar la compresión que realiza la banda neumática al ser inflada sobre el punto de punción y que utilizamos habitualmente para realizar la hemostasia radial. 

P: ¿Ventajas obtenidas tras el estudio en esos 37 pacientes con inestabilidad hemodinámica? 

R: Las ventajas son sobre todo el mejor manejo para la estabilización y recuperación de estos pacientes. No es lo mismo disponer del acceso arterial a la finalización del cateterismo en la unidad receptora de estos pacientes que tenerlo que conseguir en condiciones más desfavorables. Tras una revascularización coronaria compleja o en pacientes graves como en un infarto anterior extenso que desarrolle un shock cardiogénico, con necesidad de catecolaminas o apoyo respiratorio mediante intubación o BiPAP y en muchas ocasiones con asistencia ventricular, los pacientes precisan de monitorización de la presión arterial, de los parámetros ventilatorios y la extracción frecuente de muestras sanguíneas.  

Si podemos disponer de un acceso arterial permeable de forma inmediata que es menos agresivo que el introductor utilizado durante el cateterismo, las ventajas están en la calidad del manejo del paciente y en la disminución de las complicaciones vasculares. 

P: Con el nuevo protocolo ya es posible una monitorización continua. ¿Se emplea en todos los pacientes o solo en aquellos con especial gravedad?  

R: La monitorización arterial es continua y, para ello, el intercambio que hacemos del introductor por una línea o cánula en la arteria radial se realiza en aquellos pacientes que por su situación de inestabilidad hemodinámica y/o respiratoria lo precisen y siempre que el médico responsable o el cardiólogo intervencionista crean oportuno mantenerla. En la actualidad, con el programa código infarto, el volumen de pacientes con SCACEST que se atiende en la unidad de hemodinámica de manera urgente y rápida puede llegar a ser superior a 400 pacientes al año y de estos hasta un 20% podrían beneficiarse de este protocolo. 

P: ¿Se trata de un proceso sencillo de realizar? ¿Necesita formación?

R: Si estás acostumbrado a utilizar un dispositivo de hemostasia tipo neumático, como por ejemplo la pulsera con globo inflable que tenemos en nuestro centro, no es complicado y se tarda apenas unos minutos en realizar el intercambio del introductor por la cánula. En cuanto a la formación, el procedimiento es similar a una técnica de Seldinger, pero con el apoyo de la banda neumática inflada sobre el punto de punción.

P: ¿Se han interesado otros hospitales o servicios por este nuevo protocolo? ¿Solo se está realizando en el Hospital Dr. Negrín?

R: La presentación del trabajo se ha hecho en dos ocasiones, en el congreso de la Sección de Cardiología Intervencionista celebrado en septiembre en Málaga y en el congreso nacional de Cardiología celebrado en Zaragoza a finales del pasado mes de octubre. En ambos eventos ha habido mucho interés por parte de la audiencia en aplicarlo en sus respectivos centros hospitalarios. Especialmente su demanda se encuentra entre aquellos profesionales receptores de estos pacientes que trabajaban en unidades de cuidados intensivos cardiológicos o de críticos y que se enfrentan habitualmente a tener que buscar un acceso arterial en pacientes con fragilidad hemodinámica o respiratoria. Recibir desde la unidad de hemodinámica a estos pacientes graves tras la revascularización coronaria con una vía arterial lista para ser utilizada con normalidad les facilita mucho el manejo para la pronta estabilización y recuperación de los pacientes. En cuanto a si solo se realizaba este procedimiento en nuestro hospital, que nosotros sepamos, sí. A partir de ahora, probablemente en otros más.

Enfermeros del Hospital Dr. Negrín proponen convertir el acceso radial tras un cateterismo cardíaco en una línea arterial para la monitorización invasiva en pacientes. Off Alicia Serrano Cardiología Off

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