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viernes, 19 de abril de 2024

La fructosa podría ser un nuevo factor de riesgo de preeclampsia para gestantes y sus descendientes

Ginecología y Obstetricia
raquelserrano
Jue, 18/04/2024 - 19:11
Altera parámetros relacionados con esta patología

La fructosa es un azúcar natural que se obtiene principalmente de las frutas. Pero, también se utiliza para la elaboración de alimentos procesados, bebidas carbonatadas, zumos procesados, golosinas y bollería industrial, entre otros. A su ya demostrada influencia negativa en el riesgo cardiovascular, cuando no procede de una fuente natural y se consume en exceso vía productos procesados, se van sumando otras repercusiones para la salud.

Un nuevo hallazgo indica que las descendientes de madres que tomaron fructosa durante la gestación presentan a su vez una gestación anómala, con alteraciones a nivel de la placenta que podrían contribuir al desarrollo de preeclampsia, en comparación con el grupo control, según los principales resultados de una investigación en modelo animal publicado en Nutrients

El ensayo ha sido realizado por el grupo de investigación Nutrigenómica y programación fetal (NUTRIPRO), dirigido por Carlos Bocos, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo de Madrid e investigador principal del citado grupo. 

"Teniendo en cuenta siempre las limitaciones a la hora de extrapolar estos resultados encontrados en animales de experimentación a los seres humanos, los datos de este trabajo podrían explicar la aparición, en mujeres gestantes sanas, de alteraciones en los niveles plasmáticos de proteínas de riesgo en el desarrollo de preeclampsia y que estas alteraciones fueran la consecuencia de un elevado consumo de fructosa por parte de sus madres durante la gestación", señala Bocos quien indica a DM que, según sus datos, la ingesta de fructosa podría considerarse un nuevo factor de riesgo para el desarrollo de preeclampsia.

Además, se presume que existen perfiles que presentan mayor o menor riesgo de desarrollar preeclampsia con la ingesta de fructosa.  "Por supuesto", señala Bocos, quien explica que "la ingesta materna de fructosa ha demostrado ser un factor clave. Los animales gestantes cuyas madres habían consumido fructosa durante su gestación presentaron anomalías relacionadas con el riesgo de sufrir preeclampsia, independientemente de si estas descendientes bebían agua suplementada o no con fructosa durante su propia gestación".

No obstante, matiza que "es importante realizar estudios en humanos para poder extrapolar los resultados de nuestros estudios en animales de experimentación a humanos y, por otro lado, comprobar si otros parámetros relacionados con el riesgo de padecer preeclampsia se ven también afectados".

Diferentes momentos, otras maneras, otras cantidades... 

Es más, señala que en este estudio se han observado los efectos de la fructosa al final de la gestación. Sería necesario observar qué ocurriría en otros momentos del embarazo, con otras cantidades de fructosa y con otras maneras de tomar dicho azúcar. "Por ejemplo, un consumo más agudo (el denominado 'de atracón') frente al que hemos estudiado en nuestro modelo que es más paulatino a lo largo del día. Es más, hay que tener en cuenta que las ratas son capaces de ajustar un aumento en la ingesta calórica proveniente del consumo de fructosa líquida con una menor ingesta de comida sólida, cosa que los humanos no solemos hacer".

Carlos Bocos, a la izquierda de la imagen, con el equipo de NUTRIPRO de la Universidad San Pablo CEU. Foto: San Pablo CEU.
Carlos Bocos, a la izquierda de la imagen, con el equipo de NUTRIPRO de la Universidad San Pablo CEU. Foto: San Pablo CEU.


El consumo de fructosa, un edulcorante utilizado en la industria alimentaria ya sea en forma de sacarosa o jarabe de maíz, ha experimentado un rápido aumento en las últimas décadas. Al tener un poder edulcorante superior y un índice glucémico menor que la glucosa, se ha propuesto como una alternativa para los pacientes diabéticos.

Sin embargo, y según Bocos, numerosos estudios, entre ellos los del grupo NUTRIPRO, han demostrado que el consumo de este azúcar se asocia con un mayor riesgo de obesidad, enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, disminución de la sensibilidad a la insulina, hipertrigliceridemia y un aumento en la producción del estrés oxidativo. Sin embargo, "el consumo de bebidas ricas en fructosa no está contraindicado durante la gestación".

La preeclampsia  es una de las principales causas de mortalidad materno-fetal que se enfrenta a la escasez de tratamientos eficaces, hechos que, según los investigadores, ponen de manifiesto no solo la necesidad de profundizar en los mecanismos implicados su patogénesis sino también en los factores de riesgo que favorecen la aparición de esta complicación gestacional y en posibles dianas terapéuticas.

Es necesario profundizar en los mecanismos implicados en la patogénesis de la preeclampsia, así como en los factores de riesgo de aparición 

Según Bocos, las alteraciones observadas en este trabajo se producen "a través de un mecanismo conocido como programación fetal, por el cual la ingesta materna de fructosa induce en la progenie una mayor producción de proteínas involucradas en el desarrollo de preeclampsia". Así, en el estudio -en cuyo desarrollo han participado Paola Otero, María Isabel Panadero, Elena Fauste y dos alumnas de doctorado, Madelín Pérez-Armas y Cristina Donis, del grupo NUTRIPRO de la CEU San Pablo-, se demuestra que el consumo de fructosa durante la gestación altera en su descendencia la producción a nivel de la placenta de H2S, un gasotrasmisor con propiedades antiinflamatorias y vasodilatadoras y, por tanto, considerado un agente protector.

'Madres fructosa'

"Más aún, la producción y los niveles de proteínas relacionadas con el desarrollo de preeclampsia, en la placenta y en el plasma respectivamente, también se encontraron afectados. Así, el consumo materno de fructosa durante la gestación fue suficiente para promover en la descendencia, a nivel placentario, la síntesis y liberación de diversos factores que contribuirían a empeorar el proceso de vascularización que garantice una gestación correcta".

Los investigadores también se han planteado si el consumo de fructosa estaría solo relacionada con la preeclampsia o podría también alterar parámetros en otras patologías propias de la gestación. Bocos señala, en este sentido, que estudios anteriores  del grupo NUTRIPRO han detectado que la ingesta materna de fructosa provoca directamente estrés oxidativo en los fetos y en la placenta, así como estrés del retículo endoplásmico, responsable de un adecuado plegamiento de las proteínas.

Otro trabajo más reciente indica que "las descendientes de 'madres-fructosa' presentaban en su propia gestación múltiples alteraciones tales como: estrés oxidativo, resistencia a la insulina, hígado graso y acumulación de ácido úrico en placenta, lo que sugiere no solamente un mayor riesgo de sufrir preeclampsia, sino otras patologías como el síndrome metabólico".

Abstención en el embarazo 

A su vez, explica el catedrático, las alteraciones que tienen lugar durante la gestación pueden repercutir negativamente en la progenie, "induciendo una mayor predisposición de la descendencia a sufrir enfermedades metabólicas tales como la diabetes, enfermedades cardiovasculares o el síndrome metabólico". 

Sobre qué cantidad de fructosa se consideraría 'peligroso' para fomentar el riesgo de preeclampsia, el investigador insiste que tras numerosos hallazgos que relacionan el consumo materno de fructosa con la aparición de enfermedades metabólicas en la descendencia, "o deseable sería proceder del mismo modo que con el alcohol: abstenerse de su consumo durante la gestación".

Lo deseable sería proceder del mismo modo que con el alcohol: abstenerse de su consumo durante la gestación 

Sin embargo, y puesto que la fructosa es un aditivo alimentario ampliamente utilizado, "eliminar por completo su consumo sería algo bastante complicado de conseguir. Por ello, uno de nuestros objetivos es lograr que, al igual que ya sucede con las latas de bebidas energéticas, se incluya en los envases de refrescos azucarados o de zumos de frutas una frase que desaconseje su consumo durante la gestación". 

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La fructosa es un azúcar que sigue una ruta similar en su metabolismo al de la glucosa. Sin embargo, mientras que el metabolismo de la glucosa está es
Se ha observado en modelo animal. Si se confirma en humanos, su consumo -en envases y zumos procesados-, debería desaconsejarse en el embarazo. Off Raquel Serrano Endocrinología Cardiología Pediatría Investigación Off

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