Irritaciones en manos por el lavado excesivo y el abuso de geles hidroalcohólicos, y dermatitis seborreicas en el rostro y rosácea centrofacial asociadas al uso de mascarillas. Estas son las huellas que está dejando el coronavirus en la piel de la población, sobre todo en profesionales sanitarios y de otros sectores, como supermercados o transportes y fuerzas del orden, tal y como confirman a CF Tomás Muret Ramón y Dolors Andreu Prats, vocales de Dermofarmacia del Consejo General de COF y del COF de Tarragona, respectivamente, y Jesús Martínez Rubio, especialista en Dermatología en el Grupo Virtus.
“La mascarilla protectora es de por sí oclusiva, lo que provoca que la piel de la cara esté húmeda y, además, da calor y provoca rozaduras. Esto puede originar lesiones inflamatorias, erupciones alérgicas y brotes de acné por el sudor y la grasa que se acumula. El calor, además, favorece la xerosis o sequedad en la piel”, especifica la farmacéutica.
Según el dermatólogo, no son especialmente graves y responden al tratamiento adecuado. “Solo en el personal sanitario en contacto con pacientes con Covid-19, debido al uso de equipos de protección individual (EPI) y a las largas jornadas de trabajo, se han visto casos más graves”, expone Muret.
Precisamente, para no llegar a estas situaciones, entra en juego el buen hacer del farmacéutico a la hora de informar sobre cómo prevenir estas afecciones a través de pautas correctas de higiene y en la elección de los activos más efectivos y menos agresivos para la piel.
Cuidado del rostro
El primer consejo a pie de mostrador para evitar lesiones en el rostro es realizar “una higiene diaria antes y después del uso de las mascarillas, exfoliación semanal, hidratación facial (mañana y noche) y usar cosméticos de calidad”.
Sobre la higiene de la cara, Andreu Prats aporta la siguiente indicación. “Lo óptimo sería usar un limpiador jabonoso de pieles sensibles o intolerantes, sin jabón, y si la piel es grasa y/o con tendencia acneica, el limpiador debería llevar un activo antibacteriano”, añade. Además, insiste en que hay que informar de que para el aclarado se debe usar “agua templada y después aplicar un tónico para equilibrar el pH de la piel y cerrar el poro”. En su opinión, también es una buena opción recomendar “aguas termales en espray por sus propiedades calmantes, desensibilizantes y suavizantes”. En cuanto a la crema hidratante facial, la vocal se decanta por ofrecer productos con ácido hialurónico, ceramidas, glicerina, vitamina C, vitamina E, entre otros”.
Para el dermatólogo, lo más destacable de las hidratantes para estos casos es que sean “grasas y con efecto barrera”.
En cuanto a la exfoliación, la vocal de Tarragona hace hincapié en explicar al usuario de la botica que es mejor hacerla por la noche con un producto adecuado al tipo y estado de la piel y “después seguir la rutina con una hidratación con cremas, cremigeles o fluidos para restaurar la función barrera de la piel”. También advierte de que el maquillaje no es recomendable cuando se usa mascarilla, “ya que se provoca una doble oclusión”.
Respecto a las zonas expuestas a roces, como son las orejas, nariz y zona molar, la farmacéutica prefiere transmitir la conveniencia de aplicar hidratantes o vaselina antes de poner la mascarilla.
Cuidado de las manos
Para el cuidado de las manos, el farmacéutico es un buen filtro para la elección de los geles hidroalcohólicos y jabones más adecuados. Martínez Rubio defiende la dispensación de “geles con sustancias calmantes asociadas, como áloe vera, porque se toleran mejor”, y en cuanto a los jabones, él considera que son mejores los geles que los jabones, porque “está demostrado que son menos agresivos y desencadenan menos dermatitis irritativas de contacto”. Muret añade: “Los más indicados son los jabones sin jabón o syndet, los oleogeles o los ozonizados, que son jabones menos agresivos con el manto lipídico que los convencionales”.
Mencionados los aceites ozonizados, el dermatólogo no los ve necesarios, pero los farmacéuticos recuerdan que son activos incorporados en algunos geles hidroalcohólicos y jabones, “por sus propiedades higienizantes, antibacterianas y desinfectantes”, apunta Muret, y en cremas hidratantes, “por sus efectos hidratantes, antioxidantesy calmantes”. Blanca Llácer, vocal de Dermofarmacia del COF de Alicante, añade otras acciones, como cicatrizante, regenerativa y antinflamatoria.
Derivar al dermatólogo
Cuando ya la prevención no es posible y aparecen rojeces, irritación o inflamación, el farmacéutico puede aconsejar mascarillas hidratantes o nutritivas un par de veces a la semana, aunque Muret dice que cuando hay lesiones “deberá ser el dermatólogo quien decidirá cómo tratarla”. También insiste en derivar a los pacientes con dermatitis y psoriasis, en el caso de sufrir brotes, algo que puede ocurrir durante el confinamiento.
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