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sábado, 7 de noviembre de 2020

Chupetes wearables para controlar al bebé

Autocuidado
naiarabrocal
Dom, 08/11/2020 - 05:56
Cuidado infantil
La introducción de sensores y su conexión a apps revolucionan los chupetes.
La introducción de sensores y su conexión a apps revolucionan los chupetes.

A día de hoy sigue sin estar claro quién inventó el chupete. De lo que sí existe certeza es de que la primera patente concedida a un utensilio similar a lo que hoy entendemos por chupete se concedió en el año 1900 al norteamericano Christian W. Meinecke. Este farmacéutico de New Jersey que ejercía en Manhattan diseñó un artilugio formado por una tetina de goma insertada en un disco de mayor diámetro para impedir que el bebé se la tragara y que terminaba en una especie de mango para su sujeción.

Meinecke puso fin con su invento a una tradición que durante todo el siglo XIX tuvo consecuencias nefastas para los niños: a falta de chupetes, las madres saciaban las ganas de chupar y de morder de los bebés con unos pedazos de tela atada rellenas de fruta o líquido, generalmente dulce e incluso con alcohol. Las caries eran el pan nuestro de cada día.

Primer chupete ortodóntico

El desarrollo de Meinecke fue perfeccionado a finales de la década de los años 40 por los doctores alemanes Wilhelm Balters y Adolf Müller, que, al observar que los bebés amamantados tenían un número significativamente menor de dientes torcidos, estudiaron en profundidad la succión de los menores y patentaron la primera tetina con forma asimétrica que se basaba en la fisiología del pecho de la madre durante la lactancia; se trataba, pues, del primer chupete natural y ortodóntico (Natürlich Und Kiefergerecht) cuyas iniciales dieron lugar a la conocida marca NUK, aún hoy un referente en productos de puericultura.

En los últimos 70 años el chupete ha seguido mejorándose y perfeccionándose sin cesar, tanto en su diseño como en la composición de sus materiales. “Hoy en día sabemos que toda la innovación y desarrollo sufrido a lo largo de la historia de los chupetes ha buscado potenciar sus efectos positivos a través de un uso adecuado y un correcto control”, explica Rosalía Gozalo, vocal de Dermofarmacia y Productos Sanitarios del Colegio de Farmacéuticos de Madrid.

Innovaciones 

Entre esas innovaciones, la farmacéutica destaca el hecho de que los nuevos chupetes “maximizan el flujo de aire, facilitan la ventilación permitiendo que la tetina permanezca suave y moldeable, y minimizan la acumulación de saliva, que puede causar irritación en la suave y frágil piel del bebé”, relata la farmacéutica.

Además, resalta también el desarrollo de chupetes con estuche reutilizable, “aptos para su limpieza más fácil y cómoda en el microondas”.  

Anselmo Hernández, coordinador del Grupo de Gastroenterología y Nutrición de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (Sepeap) señala, por su parte, entre las innovaciones “la morfología anatómica, que estimula la succión; el cierre automático, para que no se ensucie; la opción reversible, que permite la mordedura por ambos lados, y los chupetes con agujeros de aireación para evitar irritaciones”. Ahora bien, muestra sus dudas sobre la efectividad de otras innovaciones, como aquellas que dicen favorecer el desarrollo muscular (lingual, maxilar, etc.) o prevenir malformaciones dentales, evitando la presión sobre las encías. 

Chupetes con sensores

En mitad de esta vorágine de innovación, hace unos años empezó a ser tendencia el desarrollo de chupetes que permitían administrar medicinas de forma sencilla. De esta forma, se acababa con uno de los principales dolores de cabeza de madres y padres cuando sus hijos están malos: conseguir que se tomen un medicamento o, en su defecto, saber qué cantidad han ingerido y cuánta han expulsado o derramado. 

Estos chupetes cuentan con un deposito en el que introducir la medicina en cuestión, que los pequeños van ingiriendo poco a poco a medida que dan chupadas al mismo. De esta forma, los menores toman el medicamento con más facilidad y los padres se aseguran de que sus hijos ingieren la dosis correcta.

Los últimos chupetes termómetros permiten leer la información en el móvil

Esta innovación, sin embargo, corre el riesgo de quedar anticuada en el muy corto plazo debido al desarrollo de las nuevas tecnologías y la irrupción de las aplicaciones móviles (apps), que, como no podía ser de otra forma, han llegado también al mercado de los chupetes. Y es que, a través de la introducción de sensores en estos dispositivos, los chupetes pueden convertirse en un aliado para extraer información de primera mano y completamente actualizada sobre los bebés.

El primer ejemplo de chupetes wearables está especialmente indicado para momentos de catarro y resfriados de los menores. Hablamos del chupete termómetro, que permite controlar la temperatura corporal de los bebés a través de un sensor situado en el chupete. Los primeros chupetes con esta función ofrecían la temperatura corporal a través de una pantalla digital en el propio chupete; los últimos, sin embargo, ya facilitan la información de la temperatura a través de una app conectada al móvil. 

Medir la glucosa

Las posibilidades que ofrecen estos nuevos dispositivos se van viendo cada vez más. El último ejemplo lo han puesto sobre la mesa investigadores de la Universidad de California y de la Universidad de Alcalá (Madrid), que han desarrollado de forma conjunta un chupete que, mediante un biosensor incorporado, puede medir las concentraciones de glucosa en la saliva de un bebé en tiempo real. 

“Esta nueva tecnología abre la puerta a un diagnóstico casi automático posnatal de diabetes tipo 1 y facilita un diagnóstico de la enfermedad en edades muy tempranas”, reconoce Gozalo, quien, no obstante, recuerda que este producto aún se encuentra en fase de investigación y que, “aunque ha sido desarrollado pensando en lactantes, de momento su funcionamiento sólo se ha sometido a ensayos con adultos”.

Cuál elegir

Aunque asegura que la elección del chupete no suele ser un tema habitual en las consultas pediátricas (más bien las dudas de madres y padres suelen ir encaminadas a cuándo y cómo dejarlo), Hernández recomienda a los progenitores elegir un chupete “fácil de limpiar, a ser posible anatómico y adaptado a la edad del niño, de textura blanda y sin materiales que irriten o dejen marca por la opresión en la cara, y que tengan el cuello de la tetina no demasiado grueso para evitar una maloclusión dental”.

“Los padres confían en nosotros y el papel del farmacéutico es fundamental para aclarar todas las dudas y para ofrecer información según la evidencia científica”, matiza por su parte la portavoz del COF de Madrid, que recalca que el consejo farmacéutico aporta “seguridad y garantía” a los padres, ya que la oficina de farmacia “aúna toda la innovación pediátrica del mercado y todas las recomendaciones de sociedades e instituciones científicas”.

En ese sentido, añade que desde la botica se explica a los progenitores que la forma, la comodidad del bebé y la limpieza fácil “son tres puntos importantes” a la hora de elegir un chupete. A ellos, Gozalo une otro más: que el diseño y fabricación estén avalados por la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP).

“El chupete debe causar la menos confusión posible con el pezón de la madre para ser bien aceptado por el lactante y debe permitir emular un movimiento de succión natural. Además, su anatomía debe adaptarse perfectamente al paladar y ayudar a prevenir la desalineación de los dientes y limitar puntos de presión que puedan deformar la mandíbula”, explica.

Tres pistas

La farmacéutica reconoce que para padres y madres “es fácil caer rendidos ante la gran variedad, los diseños increíbles y la multitud de canales” en los que adquirir un chupete, pero especifica que para la elección correcta de un chupete hay que tener en cuenta tres claves fundamentales en las que el papel del farmacéutico “vuelve a cobrar una gran relevancia”. 

La primera de esas claves, afirma Gozalo, es el tamaño, que se debe elegir siempre para que sea adaptado a la edad del bebé.  La segunda hace referencia al tipo de tetina, que puede ser anatómica, fisiológica o redonda. Para la experta, la primera de ellas, la anatómica, sería la que “mejor imita la forma del pezón materno durante la succión”, mientras que la fisiológica, caracterizada por ser la más plana y simétrica, sería la que ejerce menos nivel de presión sobre el paladar.

La forma anatómica imita la forma del pezón, y la fisiologica ejerce menos presión en el paladar

Por último, estarían los materiales. Según la vocal de Dermofarmacia del COFM, la silicona médica estaría recomendada para los primeros meses de vida de los bebés, ya que “no absorbe olores ni sabores, no se deforma y es muy resistente, aunque poco flexible”; la otra alternativa en cuanto a materiales sería el látex, “un producto cien por cien natural de color ámbar que es más blandito, resistente y flexible”. El hándicap es que al ser higroscópico, es decir, que absorbe agua, “tiene tendencia a retener olores y con el uso y las esterilizaciones acaba mostrando alteraciones”.

¿Chupete sí o no?

Hay mucha literatura científica sobre los chupetes, sobre sus supuestos beneficios y perjuicios para los bebés. Poner orden a todo ese caos fue el objetivo del artículo Uso del chupete y efectos sobre la salud: una revisión de la literatura, publicado en 2019 en la revista Rol de Enfermería y elaborado por Desirée Mena y Jennifer Sánchez, miembros de la Unidad Predepartamental de Enfermería de la Universidad Jaime I de Castellón (UJI).
Tras revisar un total de 1.897 artículos científicos que recogen ambas facetas del chupete en recién nacidos y lactantes, Mena y Sánchez señalan como principales problemas en su uso la aparición de malformaciones bucodentales, falta de mantenimiento y precoz abandono de la lactancia materna, aparición de otitis media, mantenimiento del hábito de succión digital, disminución en la producción de los sonidos del habla y mayor riesgo de instauración del hábito tabáquico en la adolescencia y la adultez. 
En cuanto a los efectos beneficiosos asociados, las investigadoras señalan “el factor protector frente al síndrome de muerte súbita del lactante durante el sueño y la aparición de sobrepeso y obesidad en la adolescencia; la analgesia producida durante procedimientos y/o situaciones estresantes, y la estimulación del reflejo de succión en momentos en los que éste se encuentra poco desarrollado”.
Mena y Sánchez detectaron en su revisión posibles futuras líneas de investigación para permitir disponer de una evidencia más fuerte sobre el beneficio del uso del chupete para la prevención del síndrome de muerte súbita del lactante, así como sobre la relación de la utilización del chupete con la aparición recurrente de otitis media.

Estos artículos están llamados a ser sistemas para el control de parámetros. Ya los hay que registran la temperatura y en un futuro podrían medir la glucosa. Off Adrián Cordellat Pediatría Autocuidado Off

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