El Congreso Virtual de la Federación Internacional Farmacéutica (FIP), que se celebra hasta el 25 de septiembre, ha presentado una encuesta mundial sobre el impacto de Covid-19 en la enseñanza del Grado de Farmacia, realizada el pasado mes de abril y con intención de repetirse. Han participado 63 países (incluida España), con unas 371 respuestas válidas. Una de las conclusiones principales es que el 73% de las facultades de Farmacia del mundo (países integrados en la OMS) cambiaron a un método de enseñanza on line el pasado mes de marzo y sólo un 3% no lo hizo. Los dos países que se anticiparon al resto fueron Italia y Corea del Sur, al ser de los primeros donde la pandemia irrumpió con más fuerza. El 16% restante cambió el método en abril y una minoría lo hizo a partir de mayo. Un 64,6% de las universidades participantes eran públicas, un 26,5% privadas y un 9% tenían un modelo mixto.
Sin prácticas de laboratorio
En cuanto al carácter de los programas docentes, el 52% eran internacionales y el 48% nacionales. Pese a los esfuerzos realizados por las instituciones académicas, el estudio revela que el 37% tuvo que suspender las clases de laboratorio y las sustituyeron por otros métodos: simulaciones, materiales grabados, estudios de caso on line, laboratorios virtuales (con el programa de simulación MyDispense), grupos pequeños manteniendo la distancia...
Ian Bates, profesor de farmacia en la UCL School of Pharmacy, en Londres, ha sido el encargado de presentar esta encuesta: "Es interesante comparar qué hacía la Universidad antes de la irrupción de la pandemia y después, y se ve un auténtico esfuerzo realizado, al tener que cambiar de un método tradicional a uno virtual muy evolucionado virtual", sostiene, sin olvidarse también del aspecto financiero.
Casi todas las universidades respondieron que ya antes de la pandemia empleaban entornos virtuales de aprendizaje (VLE), aunque, en general, la encuesta detecta una escasa provisión dogital antes de la pandemia; aun así, sólo un 16% reportó no emplear antes ninguna y el 35% tuvo que implementar alguna adicional. Como ejemplos han citado las siguientes: Google Classroom, Teams, Zoom, Linkedin Learning, Top Hat, Sakai, Moodle, Skype, Coursera, Canvas y Webex.
Según señala Lawrencia Louise Brown, también de la UCL School of Pharmacy, en el artículo The immediate global impact of COVID-19 on highereducation institutions and workforce development, publicado en la FIP, el empleo de plataformas sin coste y universales como WhasasApp ha facilitado la comunicación profesor-alumno.
Medidas de seguridad
El 55% de las instituciones tuvieron que desarrollar medidas de seguridad para alojar sus plataformas de aprendizaje; el 48% hizo cambios para adaptar on line sus programas y el 49% modificó programas doctorales y exámenes de tesis.
En cuanto a las licencias de los programas, si bien la mayoría de países no hizo cambios, un 32% sí.
Retos para los estudiantes
La brecha digital también ha quedado patente en la enseñanza superior universitaria. Así, los estudiantes señalan que sus principales desafíos han sido tener acceso on line en casa, y muchos reportan ansiedad (ante la incertidumbre de si se podían graduar) y problemas de salud mental, así como dificultades financieras. De hecho, el 62% de los países admite que la enseñanza on line fue una desventaja para los estudiantes.
Problemas con las plantillas
Un 74% reconoció tener "alguna" o "significativa" dificultad para ajustar la plantilla, teniéndose que enfrentarse a un cambio de mentalidad más digital.
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