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lunes, 19 de diciembre de 2022

Miguel Ángel Martínez-González: "Un cambio del estilo de vida conseguiría más impacto en la salud que seguir buscando 'moléculas mágicas'"

Medicina Preventiva y Salud Pública
raquelserrano
Lun, 19/12/2022 - 08:00
Premio Nacional de Investigación Gregorio Marañón en Medicina 2022
Miguel Ángel Martínez-González ha recibido el Premio Nacional de Investigación Gregorio Marañón de Medicina 2022. Foto: MANUEL CASTELLS. UNIVERSIDAD DE NAVARRA.
Miguel Ángel Martínez-González ha recibido el Premio Nacional de Investigación Gregorio Marañón de Medicina 2022. Foto: MANUEL CASTELLS. UNIVERSIDAD DE NAVARRA.

Autoridad mundial en epidemiología nutricional, Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Navarra, ha recibido el Premio Nacional de Investigación Gregorio Marañón de Medicina 2022 que otorga el Ministerio de Ciencia e Innovación a través del que se reconocen sus singulares aportaciones sobre la relevancia de la nutrición en medicina preventiva, muy especialmente de la dieta mediterránea, así como sobre la intervención conductual para cambiar los estilos de vida.

"Es el galardón más importante en Medicina que se puede tener en España y siendo honrado, tengo que decir que no me lo esperaba. Es la primera vez que se le concede a un profesional del ámbito de la Salud Pública que muchas veces somos considerados marginales".

Sin embargo, el también director del grupo de investigación CiberOBN del Instituto de Salud Carlos III sospecha que los sólidos estudios que se han realizado en España -y en los que él ha estado implicado como coordinador o investigador principal- han sido parte del acicate de este premio: Ahí están los datos de los importantes ensayos y cohortes como los proyectos SUN, Predimed y Predimed-Plus que, desde España, han arrojado una luz y una evidencia científica sin precedentes y con impacto mundial.

Las investigaciones de este malagueño de nacimiento y navarro de adopción, han situado a la dieta mediterránea y, muy especialmente al aceite de oliva, como los referentes ideales de un patrón alimentario saludable en la medicina preventiva a nivel global.

Pregunta. Este galardón, ¿es una forma de reconocer e impulsar la medicina preventiva en un momento histórico pándemico, el del SARS-CoV-2? ¿Ratifica aquello de mejor prevenir que curar?

Respuesta. Este premio ha sido una muy buena decisión. No por mi persona sino por la especialidad, el área del conocimiento Epidemiología y Salud Pública. Es necesario poner énfasis en las actividades preventivas de promoción de salud. Y ya no sólo por la pandemia de la covid-19. Hay que darle la importancia debida a los aspectos relacionados con la Salud Pública. Creo que el siglo XXI va a ser el siglo de la Salud Pública porque se consigue mucho más adelantándose a la enfermedad y actuando sobre personas que están en riesgo, pero que son personas sanas, que llegando tarde, cuando la enfermedad ya está presente. Se ahorra mucho sufrimiento, se salvan muchas más vidas actuando.

En Salud Pública, en vez de tratar a personas enfermas, intentamos tratar de curar a sociedades enfermas. Esta es una decisión acertada; actuar antes. Olvidar esto sería negar todo precedente. Las grandes victorias en la lucha contra la enfermedad han sido a base de adelantarse: vacuna de la poliomielitis, todas las medidas de higiene para combatir la tuberculosis y que llegaron antes que los antibióticos, entre otras medidas. Cuando se recorre la historia de la Medicina uno se da cuenta que lo más eficaz es adelantarse a la enfermedad haciendo prevención.

P. En España, ¿qué se necesita o qué falta aún para disponer de fuertes y sólidas estructuras de Salud Pública?

R. De entrada, prestigiar esta especialidad que, en muchas ocasiones, parece una 'cenicienta' a la hora, por ejemplo, de elegir plaza de MIR, con honrosas excepciones que han elegido Medicina Preventiva y Salud Publica. Debería haber una inversión selectiva en investigación en epidemiología, aunque desgraciadamente esto no es solo un problema de España sino de países como Estados Unidos y otros muchos europeos. Se invierte sobre todo en mecanismos subcelulares, en moléculas. Pero, realmente, en lo que hay que invertir es en cambio de conductas porque, al final, las grandes causas de enfermedad son opciones libres de la conducta humana.

La alimentación solo es una parte de un espectro muy amplio; es todo el cambio de estilos de vida y conducta libremente elegidas: el tiempo que se dedica a pantallas, el sedentarismo, el sueño, el consumo de alcohol, las adicciones… Si se pusiera la inversión mayoritaria en investigación biomédica en todos estos cambios de conductas y estilos de vida se conseguiría mucho más que en seguir buscando moléculas 'mágicas'.

"Una inversión mayoritaria para cambiar estilos de vida puede conseguir más que seguir buscando moléculas 'mágicas'"

Otro aspecto, denunciado a través de algunas de mis obras, son las presiones de ciertos sectores de la industria farmacéutica y de la alimentaria. Desde luego, no se puede demonizar a todos, pero algunos de estos piensan que la medicina preventiva es igual a medicinas preventivas. Para el farmacéutico, esto es un nicho de mercado excelente porque se pueden vender muchos más fármacos si éstos se aplican a las personas sanas, no solo a las enfermas, todos los días durante años y años. Por otro lado, ciertos sectores desde la industria alimentaria, han diseñado intencionalmente alimentos de mala calidad nutricional, que son baratos, agradables al paladar y que están diseñados para el sobreconsumo.

P. 'Tu alimento, tu medicina' ¿sigue teniendo actualmente un valor máximo?

R. En el terreno de la alimentación, básicamente en los últimos 20 años, se ha desarrollado un cuerpo de investigación epidemiológica impresionante que demuestra, con la mejor evidencia científica -la de mejor calidad ha procedido de España con los estudios Predimed y Predimed-Plus- que las enfermedades que más daño causan -las cardiovasculares, la diabetes, la HTA, algunos cánceres- se previenen con un patrón alimentario de alta calidad. Y el mejor fundamentado es la dieta mediterránea. Lógicamente hay que distinguir la prevención de la medicina curativa. La alimentación sana tiene su lugar en la prevención y la promoción de la salud y no tanto para curarla, lógicamente. Desde luego, la dieta mediterránea puede considerarse, en determinados casos y patologías, como medicina preventiva.

P. Describa los cimientos básicos de la auténtica dieta mediterránea.

R. En primer lugar, hay que decir no o reducir mucho una serie de productos, sobre todo los ultraprocesados que, por otra parte, son los que hoy día llenan los supermercados: bebidas azucaradas o edulcoradas artificialmente, batidos lácteos, zumos de frutas envasados, bollería industrial, prefabricados o precocinados, cárnicos o embutidos procesados…

También hay que disminuir mucho, a una o dos veces por semana, el consumo de carnes rojas: cerdo, ternera o cordero, que deben sustituirse por carnes blancas, como ave o conejo, o por pescado –tres veces a la semana- o huevo. Todos los postres industriales son 'bombas de azúcar'. La fruta debe ser el postre habitual de la dieta mediterránea. Tres piezas de fruta al día sería  lo idóneo, pero lo hacen muy pocos.

Para todos los usos culinarios, aceite de oliva, mejor si es virgen extra. Acabamos de publicar en Clinical Nutrition, una revisión sistemática -dirigida por la Universidad de Navarra en la que han participado numerosos centros, universidades y entidades sanitarias españolas- en la que se evidencian todos los efectos beneficiosos del aceite de oliva sobre la enfermedad cardiovascular, la diabetes, el cáncer y la mortalidad por todas las causas.

Miguel Ángel Martínez-González detalla los alimentos que forman parte de la verdadera dieta mediterránea. Foto: MANUEL CASTELLS. UNIVERSIDAD DE NAVARRA.
Miguel Ángel Martínez-González detalla los alimentos que forman parte de la verdadera dieta mediterránea. Foto: MANUEL CASTELLS. UNIVERSIDAD DE NAVARRA.

De los frutos secos también hay mucha evidencia de su efecto beneficioso, por lo que se recomienda consumir tres raciones a la semana. Las verduras deberían copar dos raciones diarias -la ensalada es maravillosa y puede ser muy variada-; legumbres, tres veces por semana y preferible optar por pan integral a pan blanco.

Agua como base de la hidratación, porque es insuperable, aunque también se puede alternar con café o té, que también aportan beneficios. El alcohol, y concretamente el vino, sólo para personas mayores de 45-50 años que ya están habituadas a tomar una copa de vino en las comidas porque, digan lo que digan algunas voces, sí tiene un efecto preventivo sustentado por la mejor evidencia epidemiológica. Sin embargo, en adolescentes y personas jóvenes hay que evitar todo tipo de alcohol porque no es beneficioso.

P. ¿Esta alimentación sirve de algo si no se acompaña de cambios en el estilo de vida?

R. De poco. Precisamente el ensayo Predimed-Plus se centra en el análisis de cambios de conducta, no solo de alimentación. Se incide en mantener un peso saludable, en el ejercicio físico moderado al menos 150 minutos a la semana (entre 30-40 minutos al día andando a paso rápido).

P. Se sabe que la dieta mediterránea y estilos de vida saludables pueden prevenir ciertas enfermedades cardiovasculares, algunos cánceres… ¿aumentan las indicaciones?

R. En estudios realizados en la Universidad de Navarra -sobre 10.000 personas y con seguimiento a largo plazo- se ha visto claramente que la dieta mediterránea prevenía el riesgo futuro de desarrollar depresión. Son reducciones sustanciales situadas en torno a un 20-25% menos de riesgo. Otros estudios independientes realizados en Australia y en Reino Unido también lo han confirmado. Para la diabetes tipo 2 hay un efecto preventivo clarísimo, tal y como reseñamos en 2008 en el British Medical Journal.

En deterioro cognitivo, hemos llegado a tener evidencia experimental, con un seguimiento de siete años, que señalaba una significativa mejor función cognitiva en el grupo designado a dieta mediterránea frente al grupo control. Son datos muy similares a los de otros estudios realizados en Estados Unidos.

En cáncer, y sobre todo en el de mama, algunos de nuestros trabajos destacan el papel de una dieta de calidad, con patrones ricos en aceite de oliva virgen extra, en la prevención de este tumor. Sin contar, claro está, la obesidad, 'caballo de batalla’'del Predimed-Plus. Lo importante de la dieta mediterránea es que aunque no se consiga una pérdida radical de peso, sí se mantiene. No tiene efecto yoyó, de oscilaciones cíclicas en el peso o reganancias, sino que se mantiene la pérdida de peso a largo plazo.

P. Con los precios de los alimentos frescos por las nubes ¿se puede comer sano y no recurrir a productos procesados o de menor calidad?

R. Se puede comer sano; otra cosa es que se pueda comer barato. Pero, puede haber recomendaciones. Por ejemplo, el tamaño de las raciones también es importante en la dieta mediterránea. La frugalidad es una de sus características, lo que podría compensar, en cierta medida. Se pueden reducir las carnes rojas y consumir huevos, que es una fuente barata de proteínas de alta calidad, ensaladas

"Es necesaria una medida estructural para que se pongan impuestos a productos insanos y destinarlos para abaratar alimentos sanos"

De todas formas, siempre hemos propugnado que se  pongan impuestos a alimentos considerados como 'comida basura' -bebidas azucaradas, salchichas, hamburguesas, por ejemplo-, para que esos impuestos se usen para abaratar los alimentos sanos como el aceite de oliva, los frutos secos, las verduras y las frutas. Es necesaria una medida estructural, una intervención del Gobierno para conseguir lo que se ha hecho en otros campos de la salud: impuestos a productos insanos y destinarlos para abaratar productos sanos.

P. ¿De qué manera se puede emplear la metabolómica para predecir y prevenir enfermedades?

R. Los estudios de metabolómica detectan una serie de moléculas en plasma que tienen un efecto adverso sobre el riesgo cardiovascular y de diabetes. Son predictores de que a largo plazo una persona va a desarrollar estas patologías. Lo que se observa es toda la vía de catabolismo, de metabolismo de un compuesto que puede ser negativo para ese riesgo; cuando se aplica una intervención con dieta mediterránea, se atenúa o se consigue contrarrestar ese efecto adverso.

Son muy buenas noticias porque confirma el efecto positivo de la dieta mediterránea. A veces también vemos que la propia administración de esta dieta rica en aceite de oliva virgen extra consigue cambiar el metabolismo; se ha visto con la carnitina, con la vía del triptófano, con algunos lípidos… Efectivamente, se modifican estas vías metabólicas cuando se realizan esas intervenciones, tal y como se observó en el estudio Predimed.

Uno de los hallazgos más importantes -llevado a cabo en la Universidad de Navarra, en colaboración con equipos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y de la Universidad de Harvard- se ha centrado en la identificación, gracias al apoyo de la inteligencia artificial, de unas cuantas sustancias que cuando se  miden en plasma ofrecen una indicación de si alguien sigue mejor o peor la dieta mediterránea. El hallazgo se publicó en 2020 en el European Heart Journal y es la primera vez que se identificó una firma metabolómica de la dieta mediterránea. 

P. Otras dietas, adaptadas a las características de  diferentes sociedades o culturas, ¿son igual de válidas que la mediterránea?

R. No, son lo son. Se ha hablado de la dieta atlántica, de la nórdica…, pero es incomparable el acúmulo de evidencia de la dieta mediterránea en comparación con esas otras. Ahora mismo, no hay otra dieta tan fundamentada y gran parte de esa fundamentación han venido de los estudios que se han hecho en España en los que he estado implicado de una manera o de otra. Esto no existe en otros países.

El interés de la Universidad de Harvard se debe a que están convencidos de que la dieta mediterránea es la ideal por sus beneficios, por su composición y por el bajo riesgo cardiovascular en países del Mediterráneo. Ello ha dado lugar a la realización de estudios colaborativos muy bien diseñados que han dado la vuelta al mundo.

No hay otra dieta tan fundamentada como la mediterránea, la tradicional de los años 50-60 del siglo pasado 

En estos momentos, cualquier estudio serio que se plantea analizar un patrón nutricional de alta calidad, sea en Suecia, Canadá, China o Australia, contempla la dieta mediterránea, lo que hace que cada año haya más publicaciones sobre ella, concretamente la tradicional de los años 50-60 del siglo pasado.

'Predimed' analizará el impacto de la dieta mediterránea en IC, FA y arteriopatía periférica, La dieta mediterránea reduce un 30% la aparición de diabetes gestacional, La dieta mediterránea atenúa los efectos adversos de las ceramidas en el riesgo cardiovascular
P. ¿Sigue pensado que el sedentarismo y la 'comida basura' son los grandes enemigos de la humanidad? R. Le daría más importancia a la 'comida basur
Sabe que las grandes victorias frente a la enfermedad se ganan anticipándose a su aparición. Dieta y estilo de vida saludables no pueden faltar en la contienda preventiva. Off Raquel Serrano. Madrid Endocrinología Cardiología Oncología Psiquiatría Geriatría Pediatría Investigación Off

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